Con la televisión todos salimos ganando
Por fin hoy baloncesto para toda España. Pamesa-Madrid para empezar. Buen partido, porque el Madrid no puede ser tan malo como lo imaginamos. Después tendremos la ocasión de ver al invictísimo Tau, a su joya Macijauskas, al todopoderoso Barcelona, a la revelación del Manresa... Televisión ya había, pero a medias, porque baloncesto sólo daban las autonómicas catalana, valenciana y canaria, y no necesariamente los mejores partidos, sino los encuentros de los equipos de sus comunidades. El baloncesto es un deporte que no merecía la clandestinidad. Es un deporte magnífico, en condiciones para ser de manera regular el segundo de España.
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Lo es a nivel de Selección, porque este año la transmisión deportiva más vista en televisión después de los 34 partidos de fútbol que ocupan las primeras posiciones fue de baloncesto: España contra Lituania, final del Europeo, con una audiencia media de 4,2 millones. Más que el Tour, más que la victoria de Ferrero en Roland Garros, más que la Vuelta, más que los Mundiales de atletismo, más que las motos, más que la fórmula 1, más que el balonmano, únicos deportes que entran en el top-100 de lo más visto del año. O sea, que el baloncesto se ve una barbaridad. Gusta y emociona. Sólo queda saber si a nivel de clubes es también el segundo deporte.
Con el acuerdo TVE-ACB, el baloncesto de clubes entra en la bolsa de las audiencias que marca el valor real de cada deporte. Nos dirán si es mucho o poco el 1,5 millón que ha pagado TVE por los derechos de transmisión. De momento, parece un justiprecio, sobre todo porque no había más ofertas, aunque de este dinero poco va a llegar a los clubes. De ello se quejarán mañana, pero la televisión pública no tiene la culpa de que el sueldo medio de un jugador sean 300.000 euros. Las audiencias también nos darán medida del grado de aceptación del actual sistema de competición y así, si fuera necesario, mejorarlo. Con la tele todos saldremos ganando.
