Vestuarios conflictivos
Noticias relacionadas
Donde jamás se habló de baloncesto femenino se informó con detalle de la agresión en el Palau a una jugadora. De los gritos y el empujón de un ex alcalde de Fuenlabrada a un árbitro se escribirá bastante más que del partido. Es la tentación de lo insólito, la deformación/obligación profesional de contar lo que ocurre raramente. Y, se mire por donde se mire, lo inusual en deporte es la violencia, el escándalo. Incluso en deporte profesional predominan las buenas formas, los buenos modos, lo lúdico sobre lo atávico. Lo normal en baloncesto femenino, por ejemplo, no es que el marido de una piba (femenino de pívot, según mi hijo) se líe a mamporros con una jugadora contraria, sino que haya saludos, besitos por doquier. Y lo reseñable en Fuenlabrada es una afición ejemplar, o un ex alcalde enamorado del deporte que ha hecho posible el sueño de muchos clubs modestos. Los gritos, los calentones, son la excepción (no por ello justificables, desde luego).
En cualquier caso, tomemos nota de una coincidencia significativa: los follones se producen siempre en vestuarios o cercanías. Recordemos, también, que la primera jornada de apertura de vestuarios a la Prensa, por parte de la Euroliga, trajo conflicto. Un diario levantino publicó fotos con desnudo integral de jugadores, por lo que se le quitó el permiso de acceso. Recomiendo que las duchas se coloquen a la entrada, para refrescar temperamentos. Sin acritud, por favor.
