Primera | Espanyol 1 - Sevilla

Domoraud se marchó corriendo para rezar

"Quiero agradecerle el gol a mi Dios", afirmó a AS el héroe de ayer

<b>FAJADOR</B>. Domoraud pintó la raya al sevillista Reyes y culminó la tarde con un gol salvador.
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Cyril Domoraud se duchó en cinco minutos. Tenía prisa y ninguna gana de convertirse, ante la prensa, en el protagonista de la lluviosa tarde en Montjuïc. Le asaltamos en el parking del estadio. ¿Qué tal? "La de hoy no es mi noche, es la de todo el Espanyol", contesta, y añade. "Además, tengo mucha prisa por agradecerle a mi Dios el gol que acabo de marcar". Este evangelista de Costa de Marfil antepone toda su vida a su devoción por su "Divino".

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El fornido defensor descansará hoy en Esplugues, con el deseo de que los sufrimientos y los goles en el último minuto no se vuelvan a producir. "Preferiría no marcar y que el equipo pudiera ganar más partidos, y con más facilidad". Él fue quien institucionalizó las plegarias en el centro del campo perico antes de cada encuentro y, si la suerte le sigue sonriendo, quizá se convierta en talismán.

Domoraud cuajó pues un auténtico domingo de pasión en pleno mes de noviembre, y en el mejor momento. Y lo hizo cuando la polémica recaía sobre su persona. Sí, finalmente pudo con la velocidad de Reyes y las caídas en banda de Antoñito. "Domoraud, peor que Pavón", ironizaba anoche una página web sevillista. Hay veces en que los modestos se rebelan y dan un aldabonazo de vuelta al ruedo. Se supone que con ayuda divina todo debe resultar más fácil. Se cierra la edición y Cyril debe seguir rindiendo cuentas al supremo. Es muy buena señal.

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