Moyá acentúa las dudas del G-3
Tras 20 horas de vuelo, el balear se entrenó a tope durante casi tres horas y exhibió una inmejorable forma física que complica la decision de los capitanes.


Veinte horas de aviones y media vuelta al mundo dejarían a cualquiera para el arrastre. No a Charly Moyá, mediterráneo ídolo de los simpáticos gays de Melbourne. Charly apareció hecho un pincel. Finísimo, atlético, con ese cuerpo serrano en plena forma. Bronceado en South Beach, Miami, y listo para meterse dos horas y media de tenis entre pecho y espalda... seis horas después de esas 20 horas de aviones. Charly lució espectacular: su entrenamiento vespertino en Kooyong despertó flashes, gemidos y susurros audibles. He aquí un problema más para los capitanes españoles... y para aquéllos y aquéllas, que le han entregado su corazón.
Tras Moyá, sueño balear de los gays australianos, hoy caduca la licencia de Juan Carlos Ferrero, héroe valenciano y madridista de la España más cañí y de su novia. Lo de "héroe" no es demasiado piropo: a Ferrero se le caracteriza como "Super Hero", el "superhéroe de la derecha atómica" en la publicidad del Open de Australia. Y eso que Ferrero puede renunciar a este Open en cualquier momento.
Con Moyá acá, España empieza a dar impresión de "mucho" equipo. La sublime decisión sobre la lista de individuales se tomará a mediados de la próxima semana tras el contacto con la pista oficial del Rod Laver Arena. Pero, de momento, los españoles pisan más y mejor que los australianos la hierba irregular de Kooyong. A Hewitt se le ve ancho, plasta, fuera de forma. Si fuese por look y glamour, Moyá no tendría ni que mirar a este diablejo tozudo que se anima al grito de "Cmon Balboa", "Vamos Balboa": por Rocky, claro.
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Los capitanes españoles, miran, sienten, perciben. ¿Qué hacer con Moyá, Ferrero y Feliciano, que ha levantado la curiosidad de los vagos australianos?
"No sé si ellos están relajados, pero no entrenan mucho y Hewitt mete muy pocas. Philippoussis anda más fino", reflexiona capitán Avendaño, inminente padre de un niño de casi cuatro kilos. Si se tiene que parecer a alguien, será a su madre y a su padre, por supuesto. Pero si se pareciera a Moyá, no veas la que iba a formar, el niño ése. Se verá en el Rod Laver Arena.