Un intruso en casa

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Más de un compañero de trabajo que simpatiza con el Atlético se quejaba ayer al haber visto las imágenes de Aznar con la camiseta rojiblanca al cuello y rodeado de ex jugadores del club madrileño. Todos sacaban a la luz las simpatías que el presidente del Gobierno siente por el Real Madrid. Y claro, quien simpatiza con semejantes colores no puede hacerlo, a la vez, con los rojiblancos. Muchos se llevaron un pequeño disgustillo viendo a Aznar junto a símbolos como Collar, Rivilla o Adelardo, entre otros, es decir lo más granado del Atlético. Y a alguno se le revolvió el estómago ante la posibilidad de que el político aparezca algún día por el palco del Calderón.
Y es que una cosa es una cosa, la diplomacia, las buenas maneras y la educación, y otra que acuda al recinto rojblanco, porque Aznar, para ser sinceros, sería como un intruso en la casa rojiblanca. Para todos, quizá, menos para los presentes en el almuerzo con el dirigente. Los ex jugadores salieron encantados con el encuentro. Es más, la comida se puede repetir. Todos sólo tenían buenos palabras hacia el presidente. Todos elogiaron los conocimientos que Aznar tiene del Atlético. Y su buena predisposición para olvidar su madridismo por un día. Por unas horas, las gestas de los ex futbolistas convirtieron a Aznar en atlético.