"Tengo mis huevos puestos en ganar la Davis"
Mark Philippoussis y Lleyton Hewitt serán los últimos obstáculos de España en su intento de reconquistar la Copa Davis. Ambos tienen afrentas pendientes con los españoles y mostraron cierto ánimo de venganza en sus respuestas al enviado especial de AS.


Su victoria ante Federer en Copa Davis, el 21 de septiembre, fue su último partido. Ahora es el número 18 del mundo. ¿Cree que llega bien a un compromiso como esta final?
-En este momento estoy, al menos, al nivel en el que estaba cuando gané a Federer. Aquel partido me sirvió para tener confianza en que podía ser número 1 de nuevo. No me cabe duda de que en cualquier momento puedo ganar a cualquiera en el mundo... y creo que voy mejorando. Ahora estoy bien, pero la semana que viene estaré mejor.
Dijo Moyá que usted podría ser batible por esa falta de partidos oficiales...
-¿Sí? Je, je. "C´mon" (Vamos: Hewitt, ni 1.80, un manojo de nervios no para de moverse). Ahora tengo mis huevos puestos en ganar esta Copa Davis para Australia. Espero que lo haremos. Después prepararé el Open de Australia a tope. ¿Lo que Moyá habla? Pero si ni siquiera sabemos ahora si él va a jugar. Dicen que puede jugar Feliciano López por él, ¿no? Y si yo he jugado poco desde septiembre, los españoles apenas juegan en hierba: casi nada.
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-Ya digo que, todo con todo, pienso que vamos a ganar, pero no diría por cuánto, porque pueden pasar muchas cosas. Pero, si yo fuera los españoles, tendría mucho cuidado con los botes y la velocidad que puede coger el servicio de Philippoussis en la hierba del Arena. Y si la hierba está tan irregular como en 2001, peor para ellos.
Se ha entrenado usted a fondo. Pero aún no ha llegado a pasar de la cuarta ronda del Open de Australia y perdió ante Ferrero en el US Open. Con esos antecedentes, ¿hay motivo para tanta confianza?
-Seré otra vez número uno, se lo digo. En cuanto a los españoles, todo va a cambiar para ellos aquí en Melbourne. Ellos nos pusieron en Barcelona en todos los problemas que pudieron. No nos respetaron ni a nosotros ni a la tradición de la Copa Davis.