Triunfo sin brillo pese a la magia de Rigaudeau
El francés puso el espectáculo en el último cuarto y rubricó la victoria de un Pamesa que jugó a medio gas

Tres de tres, pero sin brillo. Y es que a los equipos galácticos no sólo se les pide ganar, también divertir. Y más, si empiezan demostrando de que son muy capaces de hacerlo. Ayer, Pamesa realizó un primer cuarto ofensivamente soberbio. Con Magic Tomasevic en plan genio, los de Olmos fueron un huracán apuntalado por un fantástico Oberto (10 puntos y 4 rebotes en los primeros diez minutos), pero, conscientes de su tremenda superioridad, olvidaron la intensidad defensiva en el vestuario.
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Por ello, el Alba, un equipo al que le daría igual jugar sin pintura (se lo tira todo), se repuso del 24-14 del minuto 8 y llegó a empatar el partido (37-37, min.18). Pero Luengo y Paraíso (casi perfecto ayer) despertaron a Pamesa y los alemanes se quedaron sin mandar en el marcador en todo el partido, aunque, rindiendo a su mejor nivel, aguantasen en el mismo hasta el inicio del último cuarto.
Así, con la brillantez mínima que se le puede exigir al Pamesa actual, los de Olmos sumaron su tercer triunfo consecutivo en Europa y caminan con paso firme en una Euroliga en la que están llamados a hacer historia. Sobre todo, si Rigaudeau sigue apareciendo en plan estelar en los momentos decisivos y, como ayer, cuando ve que el respetable se aburre. El Rey, imparable en los últimos cuartos, puso el espectáculo al final y rubricó un triunfo con más sabor a trámite cumplido que a otra cosa. Pamesa, a medio gas, demostró ser muy superior al Alba. Mientras le sirva, perfecto, pero conviene no confiarse.