Un once para salir del barro
El barrizal del Ullevaal Stadium ha aterrorizado a Iñaki Sáez. No hay nieve, no hay agua sobre la hierba, hay chapapote marrón. El partido se presenta peleón, de calambres y entradas bruscas. Y para salir de ese lodazal, España apuesta por cuatro jugadores combativos: Helguera, César, Albelda y Xabi Alonso. Es el núcleo duro. El que ha de velar por preservar el juego aéreo y los rechaces, los temidos rechaces. Es una decisión coherente del seleccionador, si en ella entendemos que Xabi será el hilo conductor con Valerón, la piedra angular del equipo, tal y como decíamos ayer.
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Valerón es titular. Se veía venir. ¿Por qué sí en Oslo, en el barro, y no en Valencia, sobre el tapiz? Porque el canario es quien va a pensar por los demás en medio del fragor del juego. Será el referente, el que dé la velocidad precisa al balón: ahora deprisa, ahora despacio, ahora lo congelamos y después lanzamos. Un futbolista, no se olvide, corpulento aunque parezca endeble, capaz de salir con zancada de este barro amenazante. Con él hay dinamismo para el ataque. Es el Zidane que necesita Raúl, y el mejor lanzador de balones a las bandas. Valerón quizás no aguante todo el partido a pleno gas. Entonces estará Baraja preparado para salir, y Xabi puede ser el cerebro.
Yen este once histórico, Sáez da una pirueta de difícil razonamiento: Vicente. ¿Por qué él y no Reyes? ¿Por qué Etxebe y no Joaquín? El técnico busca trabajo y trabajo. Necesita gente que amarre a los laterales de Noruega. Quizás la alineación sea muy guerrera y poco artística, pero en el Ullevaal no van a repartir flores. Los noventa minutos serán larguísimos a bajo cero.