Eurocopa 2004 | Noruega - España

La espina del Tiburón de El Requexón

Dos inoportunas lesiones le apartaron de la Selección

<b>MUY BIEN DE CABEZA</B>. César es un central extraordinario por alto.
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César Martín (3-4-77) tiene una espina clavada con la Selección. Dos inoportunas lesiones le impidieron asentarse en el combinado nacional y estar en el pasado Mundial de Corea y Japón. Ovetense de pura cepa y asturiano militante, César es fruto de la inagotable cantera oviedista de El Requexón. Allí coincidió con Iván Ania, sin duda uno de sus grandes amigos, Jaime y Amieva.

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Debutó en Primera División el 22 de agosto de 1999 de la mano de Radomir Antic en el Nuevo José Zorrilla de Valladolid. Rápidamente, incluso antes de lo esperado, se hizo con la titularidad en el once carbayón, algo que no le hizo ninguna gracia al Negro Gamboa, que le propuso a Antonio Rivas, hoy técnico ovetense, hacerle la cama al zaguero. Pero Rivas declinó la oferta del argentino y acabó formando en el eje de la zaga con el deportivista. César continua la tradición de aguerridos centrales del Oviedo. Defensores como Gorriarán, Sañudo o Rivas, que pasearon la elástica azulona por Europa en la mejor época del equipo.

Es una persona llana y muy asequible. Sus compañeros en el vestuario del Oviedo le bautizaron con el sobrenombre de El Tiburón, por su decisión a la hora de entrar al corte. Este tipo discreto no llama la atención por su ropa ni por sus coches. Es el contrapunto al fútbol mediático que ha inundado los camerinos futbolísticos en los últimos tiempos. De hecho, cuando tiene un par de días libres, coge su todoterreno y a su perro y se pierde por las montañas de León, donde tiene una casa que le sirve para apartarse de la vorágine competitiva. Allí encuentra esa tranquilidad que tanto le gusta. Si hubiera que definirlo con dos palabras, se podría decir de él que es un "buen guajón".

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