Federer Según Alejandro Delmás

Sólo tiene una debilidad y se llama ‘Juliette’

El gurú sueco Peter Lundgren ha ajustado lo que faltaba en el mecanismo mental de Roger Federer (Basilea, 8-8-1981) para construir una máquina perfecta.

Federer.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
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La decisión más difícil en la vida de Federer fue licenciar a su entrenador de siempre, Peter Carter, y ponerse a trabajar con el estrambótico ex jugador sueco Peter Lundgren. La vida fue especialmente dura con Carter, que se mató en un accidente, el verano pasado... mientras Federer avanzaba a a paso de carga, de la mano de Lundgren y el preparador físico Pierre Paganini, adscrito a la Federación Sueca. Pero el problema de Federer que Carter no arreglaba y que sí resolvió Lundgren, tenía poco que ver con el físico.

El primer día que Lundgren empezó a trabajar con Federer se lo dejó claro: "Se ha acabado tirar las raquetas, se han acabado los grititos y se ha acabado echarle la culpa a las pistas". Menos de un año después de esas palabras, lo visto en Wimbledon y en la Copa Masters de Houston es una silenciosa y biselada máquina de tenis que reia finamente cuando trituraba a Agassi revés contra revés, derecha contra derecha: " Roger es tan bueno como se puede ser . Es imposible que se pueda jugar mejor de lo que él ha hecho", dijo Agassi tras la paliza de la madrugada del lunes. "He jugado el mejor partido de mi vida", sentenció Federer, que en 2003 ha ganado torneos en TODAS las superficies. Federer dejó la tutela de IMG sólo se deja gobernar por Lundgren y por sus padres y, al margen de su novia Miroslava, tiene una debilidad: su vaca suiza Juliette, que le regalaron en el torneo de Gstaad. Para más razón, Lundgren... y Agassi.

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