Pánico al Zorro ruso
La indómita convulsión compradora de Abramovich resulta muy preocupante para el equilibrio del fútbol internacional. La ley del dinero desvirtúa, aún más efectivamente, algunos de los valores ya podridos en este deporte. No hay blindaje legal posible ante las embestidas de su talonario a los mejores jugadores del planeta. Y tiemblan las estructuras de los grandes de Europa, Real Madrid, Manchester y Milán, encaramados hasta la fecha en su atalaya, acaso dormitando en los laureles del poder.
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En la Premier ya hay pánico colectivo al hombre que ha reventado el mercado. Y Ferguson busca aliados en Europa para acordonar al dueño del Chelsea. Abramovich es un diablo para los clubes, pero un maná de oro para agentes oportunistas y jugadores sin arraigo a unos colores. Míchel Salgado es un héroe en esta película. Como él, veremos a muy pocos el próximo verano, cuando el Zorro saque la maleta con millones de euros a pasear.
El capricho del magnate ruso va a servir, curiosamente, para remover las estructuras más profundas del fútbol. Para poner orden y cerco a gente que va camino de convertir este deporte en un asunto propio de Wall Street. No viene mal que el Zorro agite conciencias y alguien ponga topes a este escandaloso despilfarro.