Yo digo Pedro P. San Martín

Un choque con el sistema

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Carlos Queiroz no acaba de asimilar un axioma irrenunciable de Florentino: debe utilizar la cantera. Se queja en Inglaterra de manejar una plantilla corta. Lo dice allí y aquí, en cuanto tomas un café con él. Cree que dispone de 18 jugadores y tres porteros. ¿Y los chavales? Su teoría es: el Madrid es la cumbre. Y para acceder a esta gloria no valen escolares del balón. Queiroz no cree que la ‘fábrica’ ofrezca una solución a la medida para cada problema. Y en esto choca (suavemente, de momento) con la ciega confianza del presidente en los muchachos.

El técnico me recordaba un buen día que el Manchester gastó en los últimos ejercicios dos millones de libras en la cantera y no salió un futbolista decente. Por esa herida parece que aún sangra y lo refleja en su recelo con los chicos del Madrid. Queiroz piensa en los Pavones como remedios caseros para pequeños catarros. Entiende que en uno o dos años aparecerá otro Guti, otro Casillas o incluso otro Raúl. Pero a día de hoy, su verdad es que mira hacia el banquillo y no encuentra quien le salve de un naufragio, porque su núcleo duro para afrontar tres competiciones se limita a 17 profesionales (18, cuando Miñambres esté bien). Una lista limitada, es cierto, pero la misma que él ha aceptado como regla de juego cuando firmó contrato y por eso no lo debería utilizar públicamente como coartada para justificar resultados.

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