Rugby | Nueva Zelanda-Australia

Ofensiva maorí

Los All Blacks son el mejor equipo atacante, pero con un gran desgobierno atrás. Los australianos, por el contrario, se amparan en una defensa titánica.

<b>CUARTOS DE FINAL</b>. Australia venció a Escocia por 33-16 en los cuartos de final y se clasificaron para la semifinal de hoy contra Nueva Zelanda.
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Uno hace fuera de casa lo que aprende dentro de ella. En Brasil la samba inunda todo, hasta el juego. En Alemania se trabaja, de ahí su sentido industrial del deporte. Y España es folklórica, ya saben, mucho lirili y poco lerelé. O dicho de otra forma, primero se ponen flamencos y luego pegan la espantá... En Oceanía pasa algo parecido. Los australianos viven rodeados de árboles que se han bebido su agua: los eucaliptos (del griego, eu kaliptos, "bien cubiertos"). Algo que ha marcado su forma de ser. Por eso en su vida cotidiana, los ockers (orgullosos australianos) son gente educada, pero seca. Y su equipo de rugby es un reflejo de ello. Seco y "bien cubierto".

Los neozelandeses, por su parte, son el otro extremo. Los aborígenes (del griego, aborigines, "los que están desde el origen") maoríes han modelado su físico hasta convertirse en una raza superior para la práctica de este deporte. Son al rugby, lo que Brasil al fútbol. O España, al toreo (también se admite).

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Por definición, hay que ir con Nueva Zelanda. Equipo que ha preferido la anarquía del talento a la dictadura táctica. (Por medio se encuentra la anarquía táctica de Queiroz). Ese divino desorden que les convierte en la mejor selección atacante, se traduce en un desgobierno defensivo que reduce sus opciones. Los australianos, por el contrario, se amparan en una defensa titánica en la que lo más importante es resguardar el territorio conquistado. Por todo esto, el encuentro será una cacería en la que la delantera aussie tratará de capturar a los alas All Blacks... antes de que sus estampidas acaben en las verdes praderas de la zona de marca wallaby. Gregan, el medio melé australiano, dirigirá las operaciones armado con un potente arsenal de delanteros. Pero además, contará con una atrevida línea de tres cuartos con tres amagos de maoríes (Tuqiri, Sailor y Rogers).

Si los dardos locales adormecen a las bestias que juegan en la línea trasera de los All Blacks, Gregan ganará terreno, centímetro a centímetro, para que su pateador Elton Flatley sume trofeos pacientemente. El problema es que Spencer, apertura neozelandés, tiene la creatividad desatada este mes. Y MacDonald El Infalible, su pateador, aún no ha fallado un lanzamiento a palos. Mala pinta para los anfitriones. A los que, por cierto, sus vecinos les tienen ganas. Pero con Nueva Zelanda en juego, todo puede pasar. Hasta que ganen... Como dicen los australianos: "G Day". Que lo disfruten.

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