Andy Roddick Por Alejandro Delmás

‘Ganar feo’ a 240 km. por hora

Cuando Agassi liquidó a Ferrero en la madrugada del jueves, Andy Roddick (Omaha, Nebraska, 30-8-1982) remató su proclamación como número uno del mundo en 2003. Pero el rey de los saques directos no hubiera sido number one sin aprender a ganar feo.

Andy Roddick.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

La leyenda cuenta que la hija pequeña de Brad Gilbert le colgó el teléfono a Andy Roddick cuando el chico de Nebraska llamó a casa del californiano Gilbert para pedirle que le entrenara. Al final de la temporada 2002, Roddick sintió que había tocado techo con Tarik Benhabiles, que le descubrió, y se fue con Gilbert, viejo redentor de las penas de Agassi. Brad Gilbert se hizo famoso en el circuito por haber firmado una de las retiradas de John McEnroe, quien tras perder ante BG en 1986, se fue a casa con Tatum O´Neal mascullando: "No tiene sentido jugar si es para perder ante catetos como éste".

El cateto este, Gilbert, es el autor del libro llamado Win Ugly: Ganar Feo, una de cuyos capítulos es: "Seis razones para no servir primero". La parte curiosa. En la dura realidad, desde que empezó 2003, Brad sentenció a Andy a trabajos forzados en el corredor de la muerte de su preparador físico preferido: Gil Reyes. Ese chicano bigotudo que remodeló el cuerpo de Agassi...

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Con Gilbert a los mandos y el látigo de las pesas y el fitness en manos de Gil Reyes, Roddick ha sido capaz de Ganar Feo... y de amartillar un saque-cañón en salto que se basa en la máxima extracción de la fuerza dinámica. Una y cien veces, el cuerpo de Roddick se tensa y se dispara desde las puntas de los pies: piensen en el arco con la flecha o el nadador que se agazapa en el poyete de salida, para transmitir todos sus vatios de potencia en la entrada en el agua. Hacer eso una vez ya es difícil. Biomecanizarlo en un cuerpo coordinado y joven de 1.85 genera saques-cañón hasta a 240 kilómetros por hora, récord en Wimbledon 2003.

Gilbert, amiguete con psoriasis del personal heavy de Metallica, no podía dar a Roddick lo que no tiene: carisma. Pero le ha enseñado a ganar feo. Lo que él le hizo a McEnroe. Lo que Gil Reyes ha agrupado en saques sostenidos a 240 por hora. Todo junto es igual al número uno del mundo... mientras no le resten como Schuettler.

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