Tenis | Copa Masters

Ventaja al saque

Roddick consolidó ante Moyá su liderato mundial con 14 aces en torno a los 220 kilómetros por hora y sólo le incomodó una discusión con el árbitro

Carlos Moyá.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

El tenis no es lo que era. Ferrero se queja de que la prensa española no le ha prestado el suficiente seguimiento cuando ha sido número uno. El número uno es ahora un niñato de Omaha, Nebraska, Andy Roddick, que apenas ha ganado nada, y que está a pique de tirar un partido entero por el mero hecho de que el árbitro le quita un presunto ace.

Eso podían hacerlo John McEnroe o Jimmy Connors. O Agassi. O Borg. O Nastase y Santana. Roddick...¿Who in the hell is Roddick?, ¿quién demonios es Roddick?, acostumbra a relatar el mismo Jimbo Connors: lo suyo sí que era carisma. Si el Connors de 1985, con mucho más de 30 años, pillara al Roddick de hoy, la masacre estaría servida.

La queja de Ferrero es muy peligrosa para sus intereses: demuestra que, en efecto, el tenis vende poco en estos tiempos paroxísticos de Reyes y de debates sobre el sexo de la defensa del Madrid. Salgan a la calle y pregunten al pueblo quién es Roddick: la gente conoce mucho más a McEnroe, a Borg, a Santana. Hombre, si se ganara la Copa Davis en Australia, no digo yo.

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Roddick bombardeó a Moyá con 14 saques directos superiores a las 137 millas, en 220 kilómetros/hora. Eso lo hacían Stan Smith en los 70 y Tanner en los 80. El talentoso Nalbandián, si tiene la muñeca bien, puede apurar a Roddick, como en el US Open. Pero Moyá...

Moyá, no. Aprovechó la pelea de Roddick con Mike Morrissey a cuenta del ace que no fue en el segundo juego del segundo set para romper el saque de Andy y dominar la manga por 6-3. No mucho más. Apoyado en su saque-cañón, Roddick ganó el tercer set por 6-3, casi como el primero, 6-2. Agassi habrá dicho si Ferrero puede ser número uno. Y habrá que saber si el mismo Ferrero y Moyá llegan bien a Australia, que es lo que importa.

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