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Master en Davis

Ferrero abre ante David Nalbandian la Copa Masters de Houston y como Moyá necesitará después un maratón horario para aclimatarse a Australia

<b>OBJETIVO NÚMERO 1.</B> Ferrero quiere reconquistar en Houston la cima del tenis mundial
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Si uieren poner en un problema a Juan Carlos Ferrero, el Westside Tennis Club de Houston no va a ser el sitio. Basta, por un lado, con sugerir a Ferrero que haga un resumen o titular de sus triunfos de 2003: "Para eso estáis los periodistas, que tenéis mucho tiempo, no yo, que no tengo un minuto para pensar en eso", responderá Ferrero.

Problemas de Ferrero por otros lados: cansancio general tras un año de actividad y requerimientos incesantes. Calendario de viajes tan perro como el estado de la cola de su astrágalo: del éxtasis de Madrid, al catatonismo de París, donde sucumbió ante Jiri Novak, el Lendl pobre.

De París, con una pequeña vacación enmedio, Ferrero llegó a Houston, ya sin el número uno. Y de Houston, cuando acabe aquí, el valenciano (y Moyá), habrá viaje a Melbourne, tras un último vuelo de... 15 horas y 15 minutos. Repito, Houston, repito: se sale del Aeropuerto Intercontinental de Houston George Bush (padre, no hijo), al de Tullamarine, Melbourne, un día por la mañana, vía Los Angeles, y se llega a Melbourne dos fechas de calendario después. Si sales el 15, por ejemplo, llegas a Melbourne-Tullamarine el día 17 por la mañana. No es broma: consulten a su agencia de viajes. O a Pedro Duque. O a Willy Fog.

Así las cosas, Ferrero y Moyá no reniegan del altísimo honor que supone venir al Westside de Houston. Aquí mismito, Corretja enseñó a Pete Sampras el camino de la retirada en la Davis 2002, y el excelentísimo cretino Sampras casi le parte la cara al autor de estas líneas: por decirle justo lo que acabó haciendo, que se iba a retirar como Aznar... o como Santana, que por cierto, sí viene a Houston, pero no a Melbourne. Ay...

No desvariemos, que terminaremos en Leticia (vayan al diccionario, es curioso), Decíamos que Ferrero y Moyá están bien contentos de verse aquí, en este Westside de Houston, un club más de la Pijolandia petrolera de Texas, con tanto maestro, tanto jubiladete de canas con tintazo y tanto sombrero de ala ancha. Pero los españoles estarán más contentos, lo garantizo, si el cósmico viaje de Houston a Melbourne termina en España, toda una vuelta al mundo, con la Davis en la valija y con Satán Hewitt en el infierno.

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Lo de Houston... pues está bien, pero no calienta como el volcán de las Antípodas: Andre Agassi vuelve un minuto antes de irse para siempre jamás a los brazos narigones de Steffi. Ferrero se bate en un grupo no tan tremendo como parece, donde Federer y el mismo Nalbandian pueden ser peores enemigos que Papá Andre. A recordar la bola de partido que Nalbandian, astuto restador y liftador tuvo ante Roddick en el US Open: eso podía haber consolidado el número uno mundial para Ferrero.

Moyá empieza mañana, en la ruta de la estrellita Roddick. Hay que llegar vivos a Melbourne, Y si no, por aquí anda Santana.

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