Quinta velocidad
El gol de Novo hace justicia ante un Villarreal muy defensivo

Llegó la quinta victoria de los rojiblancos, con más sufrimientos de los debidos, ante un Villarreal lleno de temores y que solamente en los minutos finales puso algo de mordiente. El gafe tradicional del Calderón ante los conjuntos más débiles estuvo rondando el Manzanares, pero parece que la flor de Manzano puede en estos momentos hasta con la historia. Incluso hasta Álvaro Novo se permitió el lujo de conseguir un tanto de oro, que avala la entidad de su fichajes.
Iñaki Sáez se debió dar un homenaje durante el primer tiempo, ya que la actuación del Niño fue como para recordar. Los de Floro venían con la lección aprendida. Cerrojazo y a esperar que Riquelme se inventara una genialidad. Aunque la gente de Manzano volvió a demostrar que cada día funciona mejor como bloque y que en defensa vivieron tranquilos, se atascaban a la hora de la creación ya que Jorge era intermitente y tanto Novo como Musampa no tenían cogido el aire a sus pares.
Ante esta situación el Niño fue el que tiró del carro. Se puso los galones de jefe y comenzó a mover en esas zonas que volvían locos a Ballesteros y compañía. Tuvo una ocasión de oro, que se fabricó con su arte habitual, y a punto estuvo de abrir el marcador. Luego era Nikolaidis el que no se aprovechaba de un rechace de Reina a lanzamiento de Jorge y más tarde otra vez el Niño se mostraba generoso en lugar de afinar su puntería. El partido tenía un claro dominador, aunque le faltaba el salero y la chispa que dan los agobios en las porterías.
Floro jugó encogido, ya que prefirió a Coloccini antes que a José Mari. La consecuencia es que Juanma fue un espectadores de lujo, ya que Lequi se sobraba para anular las escasas intenciones ofensivas de los rivales. El Atlético estaba en buena línea, pero su ingeniero jefe, Jorge, no terminaba de romper hostilidades a la hora de romper un muro que estaba cerrado a cal y canto, y con pocas ganas de buscar la sorpresa.
Justicia. Al final llegó la recompensa atlética, en una soberbia pared de Nikoalidis a Novo, que el extremo convertía con habilidad y se estrenaba como goleador. El Calderón explotaba y los seguidores rojiblancos no se lo creían. Incluso entraba en posiciones de Champions a falta de saber si el Barça ganaba.
El Villarreal comenzó a mover el banquillo, sacando a José Mari por P. Martí, para intentar dar algo de agilidad en ataque. Poca historia, ya que los visitantes estaban cansados por su compromiso de la UEFA del jueves. El problema es que el Atlético no terminaba de sentenciar a la contra y al final se fue aculando sobre su portería y la gente sudaba en las gradas. Hasta Lequi hizo un regalo que no llegó a mayores por la salida de Juanma.
Los minutos finales fueron de balones bombeados del Villarreal y un Atlético que se defendía a pelotazos. Al final, con sangre, sudor y lágrimas llegaba el pitido final y los madrileños se podrían permitir el lujo de exhibir su quinto triunfo seguido, hecho que no pasaba desde el año del doblete en la campaña 95-96. Lo importante es que ya se codean con las alturas y han ganado en confianza. Manzano está haciendo historia entre los rojiblancos rompiendo hasta con la mala suerte. El Villarreal fue conservador y lo pagó. Este Atlético está embalado para las posiciones de privilegio en la Liga.
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