Reyes amenaza la defensa del Madrid
Queiroz medita si jugar en el lateral derecho con Olalla o Pavón. Roberto Carlos y Salgado son baja. El Sevilla no gana al Madrid en casa desde 1992

Habla Queiroz en conferencia de prensa, preguntado por la falta de defensas: "La vida no es un problema, es una solución". Frase estimable, de mucho meditar. Continúa: "Hemos escogido la vida que camina cerca del precipicio". Apabullante reflexión que recuerda a la del gran cineasta Joseph L. Mankiewicz y que leo hoy (por ayer) en mi agenda, día de San Severiano, eclipse total de luna: "La vida es un vals al borde del abismo".
De todo lo dicho se pueden deducir dos cosas: que Queiroz y yo usamos la misma marca de agenda (Pelikán) y que jugará Olalla de lateral derecho, pues su incorporación añade una solución concreta a un problema determinado: no juega Salgado. Aunque también podría ser Pavón el elegido porque hemos escogido el camino cercano al acantilado y por lo del eclipse. Estamos tan cerca de entender al entrenador del Madrid que se nos erizan los vellos (de los brazos).
Ya sea Olalla el elegido (opción lógica e institucional) o Pavón (opción no me fío y lo cambio todo no vaya a ser), la defensa del Madrid, sin sus laterales titulares, será hoy la línea a seguir. Y no sólo por las novedades, sino por la amenaza de un futbolista especial, espacial, casi galáctico, un joven cuyo nombre y cuyo futuro se enredan con el del Real Madrid aún antes de que futbolista y club se pronuncien, como esas parejas que imaginas felices antes de que se conozcan y a las que todos empujan al idilio, inevitable, por otro lado, porque nadie quiere fallar a sus amigos, si ha de ser, que sea, me caso. Y estoy hablando de Reyes, no de Alfaro, que ha sido renovado.
Esa reciente y curiosa renovación (sin fecha, hasta cuando haga falta) es la apuesta del Sevilla por una tradición de centrales con armadura capaces de asustar a Freddy Krugger, Jason y otros héroes de motosierra que no pueden presumir de haber sido expulsados 24 veces en 15 años de carrera; Alfaro, sí.
Conste que a excepción de los centrales, el Sevilla luce arte y filigrana, como canta su himno. Por allí andan Antoñito y Reyes y por allí se mueve también Darío Silva, menos filigranero, pero absolutamente demoledor. Darío nació hace 31 años en la ciudad uruguaya de Treinta y Tres, cuyo nombre rinde homenaje a los 33 patriotas que liberaron al país de los portugueses invasores. En este sentido, yo, si fuera Queiroz, esta noche no me acercaría mucho al precipicio.
La última vez que el Sevilla ganó al Madrid fue en 1992, Maradona de capitán y Rocha, Michel, Prosinecki y Prieto expulsados. Suker y Marcos consiguieron los goles sevillistas. Y Suker acabó en el Madrid, ya saben...
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