Terapia colectiva con Molina y la Real
Riazor juzga al meta tras la debacle de Mónaco. De Pedro no juega

Ha emparejado el calendario a dos equipos alterados anímicamente por sus compromisos europeos. El Deportivo, vapuleado, pasará los quince días de tregua liguera en el diván del psicoanalista. Por su parte, la Real Sociedad comparece revitalizada por sus apariciones continentales. El remedio perfecto para ahuyentar al escepticismo que le atormenta en la competición doméstica.
El Deportivo ha aprendido que no siempre es bueno dar la cara tras un ridículo público, porque mientras unos dan la cara, otros ponen la jeta. No es lo mismo. Molina (suele ocurrir que quien menos merece, más padece) pidió perdón y se apuntó un par de goles. Pero aún faltan goles, tantos como seis, por apadrinar.
Aparcada la tragicomedia monegasca, el Deportivo hace terapia. La cura llega a un punto decisivo. Jugará ante la Real Sociedad, pero se medirá a los fantasmas del Mónaco. Les parecerá ver a Giuly dentro de la camiseta de Nihat, echarán de menos la coleta de Prso en la cabeza de Kovacevic y Valerón sentirá el aliento de Cissé en el cogote cuando le persiga Alkiza. La herida está demasiado reciente. Además, Jabo tiene un dilema peliagudo. Héctor fue ajusticiado tras caer en Pamplona. Y si ahora no sienta a Manuel Pablo confirmará que hay doble rasero. Pero si le quita, admitirá implícitamente que se equivocó apostando por él. Haga lo que haga, pierde. Por si acaso, oxigenará las bandas (Héctor-Víctor y Capdevila-Luque).
La Real Sociedad, superada su inestabilidad, llega a A Coruña sin De Pedro, por lo será Gabilondo el que transite por el carril zurdo. A los mandos estará un Xabi Alonso al que Davids le supo a poco. Los blanquiazules completarán su tour de force en Riazor. De momento, han cosechado dos empates en Anoeta ante Barcelona y Juventus. Pero sus prestaciones lejos de Donostia son una incógnita. Entre el inicio a dos bandas (Liga-Champions) y los bandazos de Denoueix, los realistas han comenzado desorientados. Precisamente como se encuentra el Depor.
Noticias relacionadas
Técnico y doctor se contradicen por Romero
Enrique Romero no se ejercitó el jueves por culpa de un golpe en su rodilla. Era duda para entrar en la convocatoria del equipo, pero el jugador se entrenó con el resto del equipo en la mañana de ayer. Preguntado el doctor de los servicios médicos del Deportivo, César Cobián, el diagnóstico fue claro: "Está entrenando y es apto para entrar en la convocatoria". La sorpresa llegó más tarde, cuando Javier Irureta enumeró a los jugadores que estaban en la lista y el jerezano no se encontraba en ella. La razón de su ausencia, en palabras del técnico, fue "por una sobrecarga de aductores". Jabo tenía más información al respecto que Cobián, parece. ¿Quién se la dio? ¿Romero?