Olalla o el enredo
Es norma en el fútbol, y en cualquier materia, descomponer cuanto menos mejor las estructuras de los sistemas que funcionan. Apostar por lo contrario es meterse en complicaciones. Enredar es confundir. Viene esto a cuento por la papeleta que se le avecina a Queiroz para formar una defensa de garantías ante el Sevilla. El Madrid no puede alinear a Roberto Carlos y Salgado, lo que representa un serio trauma para la zaga por lo mucho que aportan ambos al esquema blanco. Y de las opciones que se barajan, resulta la menos enredada la de dar entrada a Bravo por la izquierda y al chaval Olalla por la derecha. Eso es revolver poco y arriesgar poco.
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Si Queiroz prefiere meterse en un puzzle (y me dicen que es capaz), se llevaría a Solari al lugar de Roberto y a Pavón donde Salgado. Todo por mantener a Bravo de central. Estaríamos ante una alteración máxima de la normalidad, comprometiendo a Pavón, al mismo Solari y, por demás, descreyendo del valor de la cantera. Es decir, sería dar a Olalla y a todos los del B con la puerta en la nariz.
Olalla tiene 23 años (maduro), buen físico, ya ha vestido con el primer equipo y se dejaría el pellejo en su especialidad, la de lateral derecho. Pavón seguiría a lo suyo, junto a Helguera, y Bravo por la izquierda. No hay que hacer difícil lo que es fácil.