Primera | Espanyol

Luis, un técnico con instinto

Tras su imagen explosiva, se esconde un profundo conocedor del juego que transpira fútbol por todos los poros

<b>LUIS ORDENA</b>. En Montjuïc, ayer; en San Mamés, ya dejó su huella.
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Cuatro años dan mucho de sí. La etapa, aún reciente, de Luis Fernández en el Athletic se saldó con un balance deportivo más que satisfactorio. Su peculiar forma de ser le convirtió en uno de los personajes favoritos de los medios de comunicación. Declaraciones, gestos, manías y un catálogo completo de actuaciones a pie de campo, fueron blanco fácil para cámaras y grabadoras. Pero detrás de todo esto, había un técnico que transpiraba fútbol por todos sus poros y que hizo del equipo un conjunto competitivo, especialmente en su campo.

El Athletic logró el subcampeonato de Liga con un tarifeño de nacimiento y francés de adopción que se convirtió a la religión del bilbainismo en cuanto le enseñaron San Mamés. Una hazaña traducida en la única participación del club en Liga de campeones y que se fundamentó en su sensibilidad para captar y potenciar los tradicionales rasgos de identidad de un conjunto que llevaba muchas temporadas conformándose con esporádicas participaciones en la Copa de la UEFA.

El profundo conocimiento del juego, a partir de su experiencia como futbolista de elite, le permitió extraer las esencias más valiosas de cada uno de sus hombres. Con él, muchos jugadores dieron lo mejor escuchando gritos y bromas en una jerga con acento andaluz que mezclaba sin complejos el castellano y el francés. Su instinto hizo que Urrutia y Alkiza alcanzaran su cénit; recicló a Carlos García como central; apostó por Mari Lacruz y a Etxeberria le escoró a la banda, demarcación donde ha alcanzado prestigio internacional. Y descubrió a un diamante en bruto como Tiko, cuando no pasaba de suplente en El Sadar.

En suma, montó un equipo y puso patas arriba San Mamés, que hizo suya la consigna: "¡Vamos, con tres cojones!" (leáse sin pronunciar las eses).

Genio y figura: cuando persiguió a Serra Ferrer hasta el vestuario

Son conocidas las anécdotas protagonizadas por Fernández cuando dirigía al Athletic. Una se produjo al término del Athletic-Betis. Los andaluces ganaban 0-3 y Serra Ferrer, el técnico visitante, hizo dos cambios en los últimos minutos. En cuanto sonó el pitido final, Fernández se fue a buscar a su colega para reprocharle su conducta y, encendido, le persiguió hasta su vestuario, donde éste se refugió. Fue necesaria la mediación de hasta cuatro personas distintas para que Fernández cejase en su empeño de ajustarle las cuentas al aterrorizado y poco deportivo Serra Ferrer.

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Hambre de banquillo: Sí a la tercera oferta

Nada más salir por la puerta de atrás del Paris Saint Germain, a Luis Fernández le empezaron a salir novias. Pero su poderío económico no le sedujo y respondió negativamente al Fenerbahce turco y a la selección argelina. Una vez iniciada la Liga española recibió llamadas del Mallorca (donde recaló Luis Aragonés) y del Zaragoza (que mantuvo a Flores). La tercera, fue la del Espanyol y Fernández, inquieto donde los haya, no se pudo aguantar más. Quería ponerse el chándal y tenía hambre de banquillo. Ya está en su salsa.

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