Yo digo Manuel Esteban

Tampoco es necesario que vaya al palco

Manolete
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Bonito gesto el del presidente de gobierno, José María Aznar, al honrar el Centenario atlético y querer sentar a su mesa a gente tan emblemática en nuestro club como Gárate, Collar, Adelardo, Rivilla... Ya era hora de que el fútbol lo analizase desde otra óptica que no fuera la del Real Madrid. Un espaldarazo a un programa de festejos que se han cubierto con sobresaliente y que no han cansado a nadie. El Atlético tiene su corazón y ha contribuido a que España sea líder en Europa. En vísperas de un derby que se presenta apasionante es un buen ejemplo para que reine la deportividad entre las aficiones. Aznar necesitaba este tipo de detalles para que la gente futbolera de este país no hablara de agravios comparativos ni de favoritismo hacia las tesis de Florentino. En el Calderón necesitábamos saber que también en las alturas nos tienen cierto cariño.

Sin embargo, tampoco es que esta prueba de afecto vaya acompañada por su aparición en el palco. Sus inclinaciones siempre le han llevado hacia el Bernabéu y no es cosa de engañar al personal. Si hemos caminado durante los años del Infierno sin ayuda de nadie, podemos seguir de idéntica manera por mucho tiempo. Nuestro estadio es como un recinto sagrado, en el que nos reunimos los atléticos a disfrutar con nuestras penas y alegrías y lo que no aguantamos es la hipocresía. Si Aznar viene en un partido de la selección, en la cita contra la Droga o para presenciar la final de la Champions será recibido con todos los honores. En cambio, si el Atlético es el protagonista, preferimos que lo vea por televisión, ya que en el fondo su madridismo puede ser un mal consejero y traernos un gafe que sería muy complicado de eliminar.

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