Azotados y sin pólvora
El Partizán inmovilizó al Madrid. Lo hizo con juego duro y con un derroche brutal de fuerza. Y los galácticos se desempolvaron la presión a ratos, sobre todo por la banda de Bravo, también con un Figo punzante, y con toque y toque. Ronie falló y el Madrid se quedó sin marcar.

En una jaula
La presión del Partizán fue determinante. Siempre dos o más a por el balón y ahogar en zonas. El Madrid buscó el toque como solución, pero jugó demasiado estático en ataque y la medular no veía los pases. Bravo fue el que mejor rompió.
Hombre clave: Figo aguantó mil palos y fue como un puñal
Impresionante derroche de Figo el día de su 31 cumpleaños. Le tocó bailar con una fiera llamada Rzasa, que era un ventilador dando patadas. Pero el portugués siempre quiso el balón, buscó la banda, apoyó a Guti y Becks y no se amilanó. No hizo diabluras, pero sí contagió al resto con su entusiasmo y constancia. Algunas de sus escapadas por la banda fueron de un gran mérito. Supo mantener el tipo.
Misil Bravo
Se dejó la piel supliendo a R. Carlos. Llegó y llegó cien veces, aunque no siempre seleccionando bien la carrera o el pase. Pero trabajó con generosidad y abrió una buena vía para llegar al área rival, aunque sin éxito.
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Ronaldo fallón
Tuvo el partido en sus botas, pero estuvo increíblemente errático en la definición. Se presentó con tres balones ante el meta Pantic y tiró fatal. Impropio de su categoría. Ronie no estaba inspirado y tampoco excesivamente trabajador. El Madrid necesita sus goles o lo pasa mal. En Belgrado, Ronaldo escribió un borrón en su currículum goleador.