Llegaron a Francia huyendo de Hitler
Dimitri Yachvili no tiene nombre francés, pero está llamado a ser el futuro director del juego galo. De origen georgiano, su abuelo Charles llegó a Francia huyendo de Hitler. En Francia nació Michel, el padre de Dimitri, y con él toda una saga de jugadores de rugby.

El rugby esconde preciosas historias que el tiempo se encarga de desenterrar. Dimitri Yachvili, el futuro director de juego de Francia, es protagonista de una. Él, o mejor dicho, su familia. Su abuelo, Charles Yachvili, nació en 1920. Era uno de los 11 hijos de una modesta familia de Georgia. Cuando estalló la II Guerra Mundial, se alistó en el ejército rojo para pelear en Leningrado contra el avance de los alemanes.
Después de varios meses de combate, Charles fue capturado y recluido en un campo de concentración alemán. Logró escapar, pero volvió a ser capturado por las tropas de Hitler. Charles volvió a intentarlo meses después con éxito, de nuevo, y se recluyó en un pequeño pueblo francés llamado Brive. Allí lideró a la resistencia del pueblo convirtiéndose en uno de los personajes más queridos de la comarca. Allí conoció a su mujer y allí se estableció. Días después del armisticio nació Michel, el padre del que hoy es el apertura de Francia.
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Charles pudo volver a Georgia, que había caído bajo control estalinista. Pero prefirió que su familia no viviera bajo las duras condiciones en las que se había criado él. Sin embargo, el padre educó a su hijo Michel en los valores de la disciplina y el trabajo. Ese afán de superación y esa disciplina son las bases del rugby, deporte que enamoró a Michel, que llegó a vestir la camiseta francesa 19 veces y fue el talonador galo durante ocho años. Después se hizo policía y se casó con una alemana, Briviste. De ese matrimonio nacieron Gregoire, Dimitri y Charles-Edouard.
Después de cenar y hacer las tareas, Michel se llevaba a sus tres hijos a entrenar y "a trabajar duro". Gregoire, que tenía mucha complicidad con su abuelo, decidió regresar a Georgia para defender la camiseta de su Selección. Posteriormente, Georgia se trasladó en bloque al país galo, donde hoy juegan todos sus jugadores. Dimitri, el más talentoso de los tres, prefirió quedarse en Francia y pelear por un puesto en el quince francés. Hoy es el sucesor natural de Galthie, el hombre que mantiene el rugby de champagne en pie. Dimitri alterna sus viajes a Georgia a ver la tierra natal de sus abuelos con los viajes a Mundaka con su tabla de surf y su amigo Bixente Lizarazu. Cada vez que salta Dimitri al campo, salta una familia, una tradición.