¿Dónde está la salida?
El Sporting está en un callejón de complicada salida. Los consejeros ven solución a los problemas económicos, pero a partir de enero. Sin embargo, la mayoría de los 37 empleados no están en disposición de aguantar cinco meses sin cobrar, además de tener pendiente otras dos pagas extraordinarias, que será la situación a 31 de diciembre. El máximo accionista insiste en que ya se acabó su capacidad de respaldo económico y tanto Ayuntamiento como Principado no renuevan aún sus compromisos publicitarios.
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El ambiente que se respira en el club es de tensión por el incumplimiento reiterado de sus promesas firmadas por escrito. Ni el primero de septiembre se regularizó la nómina de agosto ni el 31 de octubre se pagaron las mensualidades pendientes, lo que genera dudas sobre Vega-Arango y García Amado.
Si el principal accionista esconce la cabeza debajo del ala, el Ayuntamiento no quiere saber nada y los consejeros no tienen capacidad más que para recibir papeles de embargos, es complicado que el club tenga viabilidad. Los responsables tanto de la situación atrasada como de la gestión actual tienen nombre, pero quienes tienen la obligación de solucionar los problemas son los rectores que ahora figuran.
