Fichemos a la Sirenita
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Andamos hoy camino de la península de Jutlandia para encontrar en sus frías aguas a alguien que nos salve tras el naufragio, la Sirenita de Copenhague, símbolo de la ciudad. Ya se sabe, si naufragas por 0-5 contra el Valencia, alguien te tiene que salvar, así que dejemos que sea ese amable símbolo del mar. Además, dejaremos que nos agasajen como a Jefes de Estado. El recibimiento será en la embajada española y el anfitrión será Josep Pons, un señor, además de embajador español en Dinamarca, de cuna mallorquina. Un poco de cariño no le vendrá mal a este club, habitualmente zarandeado por quienes no le quieren y a veces hasta por los que, en teoría, le quieren.
También veremos a Ligüera, Nené o Perera, y, además, otra defensa, ya que Luis da un merecido, aunque tardío, descanso a la vieja gloria Nadal. Por cierto, el Mallorca busca urgentemente un central; no me extraña. En el fútbol no hay casualidades y ya dijimos en verano que era necesario un retoque atrás; el problema es hacer las cosas tarde. Si, además, no encontramos lo que necesitamos en las botas de Ligüera, habrá que ir pensando en traer a Carmelo, al que ya hace tiempo que quieren. El partido es básico pues el Mallorca no puede tener dos plazas extracomunitarias ocupadas por futbolistas que no estén para rendir hoy. También debemos disfrutar de la UEFA, a la que tanto cuesta llegar y que tan fácil es despreciar.