Liga de Campeones | Mónaco - Deportivo

El factor Valerón

El canario debe reconducir al Deportivo al triunfo. Munitis jugará en la izquierda y Morientes, duda hasta última hora

<b>EN MÓNACO</B>. Lendoiro aceptó la invitación de Rainiero y viajó por primera vez en Champions.
Actualizado a

España asiste al resurgir de equipos que viven de la sinergia desatada por sus estrellas. Gente como Ronaldinho, Fernando Torres o Raúl, a quien Camacho puso a tirar del carro de la Selección hace dos veranos. Ahora le llega el turno a Valerón, un jugador de perfil amable e introvertido que siempre pone la otra mejilla cuando se trata de jugar al fútbol. El de Arguineguín es el ingeniero que desarrolla el fútbol industrial del equipo. Ése con el que abrumó al Valencia y desnudó las carencias del Barça.

Pero alguien cortó los cables del circuito y el Depor se ha resentido. Los primeros damnificados han sido sus extremos, que se han quedado sin diagonales que perseguir. Y por consiguiente, los delanteros, olvidados en territorio enemigo sin un balón al que agarrarse. Su caudal ofensivo se ha secado y Valerón es el hombre elegido para que las aguas vuelvan a su cauce y finalice una sequía (180 minutos) que no asolaba el deportivismo desde hace 46 meses.

Esta noche los coruñeses se miden a un Mónaco solvente, pero con un Morientes cuya participación es más que dudosa. El Moro también produce en su equipo esa sinergia que eleva las prestaciones de los suyos hasta límites insospechados, incluso por ellos mismos. El principal contratiempo local es que la victoria se antoja ‘necesaria’ para eludir la amenaza del PSV. Pero en el Principado, reino del lujo y la ostentación, la única necesidad conocida es la de elegir entre el rojo y negro en la ruleta, entre el Mercedes o el Ferrari en el garaje, entre Dolce&Gabana o el Versace en el armario o entre carne o pescado. En la comida. Quizás por eso, el estadio Louis II de Mónaco sea más frío que el Teatro Real en un concierto de Rostropovich. De hecho, dicen que sus aficionados más entusiastas se sientan en el palco. Decía Scaloni en el aeropuerto: "El público acá no cuenta". Si de verdad el fútbol es el opio del pueblo, aquí no debieron montar un equipo, porque no hay ni rastro de proletarios.

El asunto es que el Deportivo, el equipo de los emigrantes, aterriza en Mónaco, paraíso de la exclusividad y el hedonismo, a purgar sus pecados veniales (Mallorca y Murcia) y revitalizar sus ansias de grandeza. Justo en Mónaco. Con Alberto de Mónaco de testigo… Ya saben, el único príncipe europeo disponible (porque aquí no hay telediarios).

Noticias relacionadas

Lendoiro se estrena en la Champions

Augusto César Lendoiro fue novedad en la convocatoria deportivista, en lo que es su primer viaje desde que el Deportivo participa en la Liga de Campeones. El presidente blanquiazul, que nunca ha presenciado una derrota de su equipo en directo, confía en que esa buena racha continúe en el Louis II de Mónaco. "No cuento con que Irureta me ponga mañana (por hoy), pero yo estoy preparado para responder en cualquier momento. Es cierto que estuve en Londres y allí el Depor perdió ante el Arsenal (5-1), pero caí enfermo y no pude acudir al estadio". Lendoiro acude al Principado para devolver la visita que tanto Alberto como Rainiero de Mónaco hicieron el 21 de octubre a Riazor. "Estaba obligado, porque, tras honrarnos con su visita, me invitaron a venir. La ilusión que tenemos todos es que sea un gran día para el Depor".

Te recomendamos en Polideportivo