Liga de Campeones | Partizan - Real Madrid

En busca del pase y del gol 600

Un triunfo clasificará al equipo blanco a octavos. El madridista que marque primero entrará en la historia. Los galácticos, al completo. Gran ambiente

<b>CRACK EN BELGRADO</B>. Beckham ayer, supervisado por Queiroz.
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No me lo puedo quitar de la cabeza, la boda, digo, y de tanto pensar en ello he llegado a la conclusión de que la filosofía de Zidanes y Pavones trasciende el deporte y ha calado en las monarquías europeas, y espero que esto no sea herejía, pero es que nunca estuvieron tan guapas las presentadoras. Hablando de la cantera, vuelve Pavón, o debería, o podría.

Y es que el regreso del central nos plantea un nuevo dilema, ahora que todo parecía encajar, la vida es como un tetris (a veces un comecocos, a veces unas moscas). ¿Quitará Queiroz a Helguera de la defensa y lo devolverá al centro del campo? ¿Sacrificará de ese modo a Guti? ¿Dejará fuera a Pavón? ¿Sería justo? La abundancia nos desborda y caminamos más rápido sin mochila. De Beckham para arriba todos serán galácticos, eso es seguro.

Hace pocos años la visita el Partizán se hubiera afrontado con cierta precaución, incluso miedo, convencidos de que nos esperaba una trampa de la que sería difícil escapar. Ahora es poco más que un trámite, da igual el rival. Y tanto da igual, tan poco se piensa en el enemigo y en dónde vive, que ayer varios jugadores se presentaron en Barajas sin pasaporte (Guti, César, Solari...), lo que retrasó el vuelo casi una hora. Se confirma que la gente importante no lleva ni dinero ni documentación y mejor que no te pillen cerca porque te piden para la Cruz Roja.

Pese a la aparente facilidad, el encuentro tiene su importancia, pues una victoria del Madrid significaría la clasificación matemática para octavos a falta de dos partidos. Y eso permitiría hacer rotaciones, se avecinan tiempos muy duros (Osasuna, Barça, Atlético...) y me temo que Queiroz está exprimiendo al equipo titular.

Lo cierto es que en el Partizán queda poco de lo que le hizo temible y finalista de la Copa de Europa de 1966. Para empezar, el tiempo en Belgrado es primaveral, ni nieve ni hielo; la capa de ozono tiene estas cosas. El nuevo estadio (no se jugará en el Pequeño Maracaná) cuenta con una pista de atletismo que separa el césped de la grada y reduce la presión del público.

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No obstante, para el Partizán será el partido del siglo, eso no hay que olvidarlo, todos quieren matar a Liberty Valance.

Si el Madrid marca, sumará 600 goles en Copa de Europa y su autor pasará a la historia. Hay pocos atajos tan claros para entrar en la leyenda.

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