Primera | Murcia 0 - Deportivo 0

Ni goles ni fútbol

La ineficacia del Murcia, que fue mejor, y Deportivo acabó en empate. Karanka remató al palo y Daudén, desapercibido

<b>POCO ESPECTÁCULO</b>. Murcia y Deportivo apenas crearon peligro en un encuentro con mucho centrocampismo y casi sin ocasiones de gol.
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La Condomina opera en el Deportivo una reacción similar a la que obra El Sadar en el Real Madrid. Pura kryptonita con unas gotitas de bromuro. Después de seis visitas de los blanquiazules a tierras murcianas, el punto arrancado ayer con este pírrico empate es el único bagaje obtenido. Y, todo hay que decirlo, ante un buen Murcia. Ordenado, con sangre en el ojo, sabiendo a qué juega y cómo debe hacerlo. Un partido, por cierto, en el que Daudén Ibáñez pasó inadvertido pese a los miedos de unos y las dudas de los otros. Como el partido, el árbitro pasó sin pena ni gloria.

Los partidos mordidos, arrugados y con atajos incomodan al Deportivo. Lo evidenció el Mallorca y lo ratificó el Murcia en los minutos de tanteo. Los de Irureta demuestran sus grandes prestaciones en autopistas y autovías, pero en las carreteras comarcales pierden solvencia. Y Peiró, que lo sabe, les quiso hacer el viaje incómodo. Y a punto estuvo de hacerlo cuando Fredi, en el minuto 3, desaprovechó un buen servicio ante Molina. Con pases afilados a la espalda de los centrales y atascando la medular, los pimentoneros le robaron al principio el protagonismo y el balón a los blanquiazules. Además, bloquearon las bandas, en las que Luque se dejó ver y Scaloni se dejó llevar. Por si no era bastante, Acciari, centrojás canchero y peleón, se atornilló a Valerón. ¿Y Daudén? Nada de nada, como Pandiani.

El juego no era brillante, pero el caviar no es un alimento de primera necesidad. Era un encuentro de bandoleros y encerronas. El Murcia había llevado el partido a su terreno y el Deportivo lo acusaba. Pero cualquier situación mala es susceptible de empeorar. Y, a los 38 minutos, Luque se despidió del partido lesionado, con un esguince de tobillo. El catalán entregó el testigo a Fran, con lo que el tablero de juego sufría leves modificaciones. Un par de disparos lejanos locales y dos paredes visitantes que murieron a orillas del área de Juanmi completaban el bagaje ofensivo de la primera parte. Mucha prevención y poca decisión.

Al larguero y poco más. Ante la mala pinta del enfermo, Irureta ordenó a su gente irse 20 metros arriba. Y lo cierto es que la orden causó un efecto inmediato. David Karanka remató al larguero en el 52 y Scaloni respondió con un disparo que sacó Juanmi dos minutos más tarde. Amenazaba con pasar algo. Valerón y Luis García parecían tener la llave para desenjaular el partido, pero ni Acciari ni Mauro estaban por la labor de facilitarles el trabajo.

Estaba el partido volcado hacia la portería de Molina cuando Peiró movió ficha. Introdujo a Esnáider y a Julio Álvarez, dos jugadores con buenas credenciales. Jabo, por su parte, daba aire a un agotado Sergio dando entrada a Duscher, el Acciari de Riazor. El juego ofensivo del Deportivo ofendía por su ineficacia. Andrade, César y Mauro eran los tres jugadores con mayor protagonismo en los visitantes, lo que habla a las claras del naufragio coruñés. El Depor ha sumado un punto de seis ante dos de los equipos que estaban en descenso. Preocupante. El Murcia quiso y lo intentó, pero echó de menos a Míchel, su mente pensante. El alter ego de Luis García en la izquierda. Con él en el campo, otro gallo habría cantado.

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El detalle: Día de saludos a Juanmi

Juanmi, ex guardameta del Depor, apenas tuvo trabajo durante el partido, pero sí antes y después. Saludó a casi todos sus ex compañeros.

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