"Los pitos no van a hundirme"

El miércoles usted se llevó la primera pitada de la temporada en el Raimundo Saporta. ¿Le dolió que su afición se metiese de esa manera con usted?
Hombre, me afectó en su momento. Pasé mal la noche pero ahora lo tengo, creo, superado. Incluso en el partido me desconcentró un poco porque no sabes qué pasa ni por qué. Además, es algo que yo no entiendo. Cuando voy al fútbol y veo a la gente pitar a su equipo no me parece bien.
¿Censura a quienes le pitan?
No, por favor. El público es soberano y tiene su perfecto derecho a expresar su opinión. Lo que digo es que no es el momento, que me den tiempo, y al final de temporada que se expresen como quieran.
Sus compañeros han salido en su defensa. Herreros ha pedido respeto para usted.
Alberto es el capitán, pero todos me han ayudado mucho. En el equipo tenemos un ambiente bárbaro.
¿A qué achaca la pitada?
Pues que la gente no estará contenta conmigo, no le gustará cómo lo hago, aunque yo intento en cada momento serle útil al equipo y hacer lo que me pide el entrenador. No; no es una situación agradable, sobre todo porque es nueva para mí. Jamás me había enfrentado a algo así.
La temporada anterior fue Tarlac el epicentro en que se cebó su afición. Al final no quería ni jugar. ¿Teme que le pueda pasar lo mismo?
Espero sinceramente no venirme abajo, que no me afecte la situación, pero eso nunca se sabe. Uno pretende una cosa, y el ánimo le lleva a otra.
¿Cómo espera reconducir la situación?
Pues manteniendo la misma prioridad que hasta ahora: hacer lo que me pide el entrenador en cada momento, colocando el interés del equipo por encima de mí. Si yo fuera egoísta lo primero que pretendería sería salvar mi culo, pero ese no es el caso. No me importa que la gente la tome conmigo si eso permite que el Real Madrid siga ganando y yendo hacia arriba.
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Usted juega de base y de escolta. Quizá le perjudique personalmente esa polivalencia.
No me paro a pensarlo porque no es un tema que me preocupe. Lamas me pide algo y yo lo intento hacer. Sí: jugué mal ante el Caja San Fernando en Sevilla, pero ante el Murcia no creo que estuviese especialmente mal. Salí para darle descanso a Elmer Bennett y en el tiempo que yo estuve en la pista la diferencia no menguó. Yo soy un jugador capacitado para meter puntos, ofensivo, la gente lo sabe, pero no es el rol que me toca ahora en el Real Madrid. Yo me adapto a las necesidades del equipo, y si la gente me pita pues no tengo nada que decir. La situación es incómoda en lo personal, pero el público tiene sus derechos, y el de opinar es sagrado. Desde ese punto de vista no hay más qué decir. Ojalá consiga pronto que cambie de opinión, porque los jugadores también necesitan el apoyo de su gente.
