La doble personalidad de un hombre tranquilo
Cara de buen chico, jamás una palabra más alta que otra, nada de estridencias o aspavientos. Emilio Alzamora es un hombre tranquilo, así que su transformación cuando se sube a una moto es digna de Expediente X. Familiar y hogareño, deportista consumado, apasionado de los coches rápidos (tiene un Porsche) y las mujeres guapas (está soltero pero con novia formal), este ilerdense de 30 años (22 de mayo de 1973) parece reservar toda su energía para las pistas, donde casi nadie es capaz de frenar donde lo hace él. Es un trabajador incansable, nadie le ha regalado nada y por eso supo valorar bien aquel título de 125cc que logró en 1999, cuando ya casi parecía imposible. Ha ganado cuatro grandes premios, una cifra corta que no hace justicia a su calidad. No acabó bien su relación con Ángel Nieto, pero eso no es óbice para que el 12+1 mantengan que pocos pilotos tienen tanto talento como Emilio. Por algo sera...
