En TV sólo son rentables cuatro deportes
Una competición que disputan los campeones olímpicos, mundiales y europeos, e invita además a los equipos más atractivos del momento, es una gran competición. Ésta se llama Supercopa de Naciones y es el balonmano quien la organiza. Se celebra estos días ayer debutó España y no hay ninguna agitación social porque sólo lo televise Teledeporte. La razón es sencilla: el balonmano ha calado poco. La semana pasada se celebró un partido en la cumbre, Barcelona-Ciudad Real, y sólo lo vieron 5,1 personas de cada 100 que en esos momentos tenía encendida la televisión.
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Este porcentaje es la cuota de pantalla, se conoce como share, y refleja el interés que despierta cada transmisión con mayor fidelidad que el número total de espectadores, pues éste depende más de la hora que del acontecimiento. Un share del 5,1% es poco, y responde al porcentaje de la población que sigue todo deporte que no sea fútbol, motos, fórmula 1 o ciclismo. Estos sí han calado, con shares regulares del 30%. El resto sube sólo en momentos puntuales, por ejemplo, ante una final. La de Ferrero, en el Masters Series, alcanzó el 15,2%, pero el Moyá-Feliciano, partido de morbo y carisma, dio el 6,3%.
Pese a ello, TVE es sensible con las minorías, no rechaza el deporte y suele dar cabida a todos en su pantalla. Menos al baloncesto, con quien aún no hay acuerdo. TVE lo daría, pero no con las exigencias de la ACB tres millones de euros y un espacio gratuito para sus patrocinadores, porque intuye los shares que va a tener. Un partido de liga regular, menos el Madrid-Barcelona, sólo interesa a aficiones muy concretas. Ejemplo: todo un Barcelona-Estudiantes no dio más que un 3,2% en la autonómica valenciana. Y esto es lo que la ACB no quiere entender, que el valor de un deporte lo dan las audiencias.
