Victoria y disgusto
El Madrid gana al Murcia, pero con algunos abucheos

Trámite y tostón. El Real Madrid se impuso sin problemas a un Murcia que se presentó con las uñas cortadas y sin ánimo de pelea. Desde el comienzo, el equipo visitante se lo puso fácil al anfitrión: 1 de 11 triples en el descanso y ni siquiera el 50% de acierto en libres (4 de 9). Así las cosas, el Madrid tomó ya 15 puntos de ventaja en el primer cuarto (29-14) y apuntilló virtualmente el choque poco después del intermedio: 60-35, minuto 25.
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A partir de ahí la lógica aconsejaba que el entrenador madridista diese minutos a los suplentes, pero Julio Lamas es consciente del pobre juego que desarrolla su equipo, de la inconsistencia defensiva en la zona y del bajo momento que atraviesan varios jugadores. Por ello se olvidó del banquillo y Alfonso Reyes, Sonseca o Roberto Núñez no actuaron ni un solo segundo. Empieza a crearse un divorcio entre el técnico argentino y la afición blanca, disgustada por el hecho de que el base Roberto Núñez, un hombre de la casa, aún no haya debutado en esta Liga. Hubo pitos para Lamas y para su compatriota Lucas Victoriano, cuya presencia en cancha irrita al público por sus notorios fallos.
Aburridos los titulares, aburrido el público y sin hombres de refresco en la pista, el Real frenó en seco, lo que animó al Murcia a recortar distancias impulsado por Scott y por el escolta argentino Van Lacke. A pesar de todo, nunca inquietó seriamente al Madrid. Un choque para el olvido.
