Al Gonza se le perdió un drop
Había sido el verdugo de los irlandeses en aquel partido de cuartos de Lens en el 99. Gonzalo Quesada falló una sola patada, la que le habría dado el triunfo a los Pumas.

Argentina perdió la posesión de la guinda y el drop del Gonzo Quesada se quedó en el limbo... El que fuera máximo anotador del pasado Mundial, el del 99, no seguirá armando su pierna con esa velocidad que tantos problemas causa a las defensas rivales. Un amago del talonador irlandés Keith Wood rompió a Fernández Lobbe y abrió una fisura en la retaguardia de los Pumas que acabó con el ensayo de Alan Quinlan, pese al placaje de Corleto. Luego la pierna del pichichi Quesada no pudo con la de Humpreys. El irlandés acertó con sus tres patadas. Gonza erró una de sus cuatro patadas aunque logró un drop, al igual que Corleto, que la enchufó desde 40 metros. Pero hoy Gonzalo estará en su casa ante un buen plato de pasta, su comida favorita, viendo el desenlace del Mundial. Quesada estaba llamado a ser el heredero de Hugo Porta, quizás el más grande jugador que pisó una cancha de rugby en la Argentina. Fana del Diego, Quesada arrancó a jugar al rugby con ocho años en el Hindú. Ahora, a sus 29 años, ya ha peleado con la albiceleste de los Pumas en 45 ocasiones.
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Su referente siempre fue Andrew Merthens, el genial All Black, aunque Gonza ha confesado muchas veces que su sueño, desde que vio jugar al galo-venezolano Serge Blanco, era ser fullback (zaguero). Ambicioso incorregible, cuando le preguntan por su mejor partido con la albiceleste siempre contesta "el próximo". Se marchó a jugar al Beziers francés para ver como era eso de jugar a la mano.
Ahora, desde la distancia, seguirá las evoluciones de Galthie y su gente en lo que queda de Torneo. Mientras, estará pendiente de su Independiente del alma, "con aquel Bocha. Aunque Maradona siempre fue especial". En su CD suena "Its a beautiful day", canción de U2, irlandeses como los verdugos que le han dejado fuera del Mundial vengando, de paso, aquella derrota en Lens de 1999. Aquella tarde los tumbó la pierna de Gonza.