Las orejas de la crisis
La tele sale a comprar tabaco, el All Star no tiene pretendientes y los patrocinadores se replantean sus inversiones. En el rosado horizonte de Wonderland ACB asoman dos conos peludos y puntiagudos, misteriosos. Son las orejas de la crisis. Llegó la hora de reducir presupuestos y replantearse objetivos. Ante la amenaza de huracán hay que plegar velas, amarrar en puerto seguro mientras se restablece la calma.
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Evitemos eufemismos: lo que anunció ayer la ACB fue la desaparición del All Star, el ocaso del Fin de Semana de las Estrellas, porque los mates, los triples y la pachanguita de las figuras han perdido encanto, no hay candidatos a la organización. Es un buen espectáculo, pero sale caro. Y si no se hace a lo grande, mejor dejarlo. La renuncia se quiere disfrazar como un traslado, pero me temo que es un error. No tiene sentido camuflar el All Star como fiesta de presentación de la temporada. El basket español ya tiene su fiesta: la Copa del Rey. Si lo demás no sirve, acabemos con los sucedáneos. Quitemosle aire al globo para evitar que estalle.
La Liga ACB ha logrado mucho. Ninguna otra competición soñaría, fútbol aparte, con llenar pabellones de ocho mil espectadores o tener numerosos equipos con más de cinco mil abonados. Las estrellas que no se ha llevado la NBA eligen España como destino, ésta es la segunda mejor Liga del mundo del basket. No dejemos que la mate su propio éxito.
