Supercopa Europa | Barcelona 27 - C. Real 26

El Barcelona decide en la última jugada

Un gol de O’Callaghan a pase genial de Masip tumba al Ciudad Real.

<b>ABRAZO ENTRE PORTEROS.</B> Ohlander y Barrufet celebran la victoria a su manera. El primero fue vital.
Ricardo González
Diario AS
Licenciado en Periodismo en 1997 y desde ese año redactor de Diario AS. Se apasionó del baloncesto europeo mucho antes, cuando era un niño en los 80, y en la actualidad es cronista del Real Madrid, del que ha cubierto más de mil partidos entre la ACB y la Euroliga. Estuvo en Japón 2006, en el primer Mundial que ganó España.
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Sólo un crack es capaz de dar un pase al punto débil en esa última jugada", el elogio es de Valero Rivera al eterno Enric Masip, una vez más genial. Tras una historia interminable, con mucha sustancia, el Ciudad Real forzó el empate a tres minutos del final (26-26). Tensión, nervios... más tensión. El conjunto castellano-manchego había dado la vuelta al calcetín después de haber ido a remolque todo el encuentro. Era su ocasión. Último minuto, nada cambiaba: 26-26 y más nervios, claro. De Dios ordena alargar la posesión, lanzar el último tiro del partido. Dujshebaev lo entiende a su modo. "Voy a ganarlo", piensa, y se la juega en individual. Petardazo.

Turno para el Barça. Tiene medio minuto para meterse en la final. Cuando quedan seis segundos, Masip, siempre él, fuerza la exclusión de Dinart. Inferioridad manchega con el tiempo a punto de expirar. Suficiente piensa el capitán azulgrana. Iker Romero le entrega el balón tras el saque del golpe franco, amaga con dársela en carrera a Jerome Fernández, preparado para fusilar desde nueve metros, pero con el rabillo del ojo ve a O’Callaghan solo en el extremo izquierdo. Ahí va el balón... O’Callaghan templa nervios y no echa por tierra la obra maestra de Masip. Gol.

El Barça luchará hoy por su quinta Supercopa. Sus jugadores lo celebran alborozados por la pista. La nutrida afición manchega mira la escena resignada. Los azulgrana fueron mejores, aunque el Ciudad Real les pusiera en un brete en los últimos 15 minutos. Sin Prieto, descalificado, los de Juan de Dios encontraron el punto a la defensa. Antes no lo había hecho, pero tampoco al ataque: toparon con un gran Ohlander. Se pasaron diez minutos sin golear en la primera parte. El principio del fin. Su propia tumba.

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"La Supercopa de Europa es una competición oficial de la EHF y quedó claro que éstas se juegan con balón azul. Hoy lo han dejado a criterio de los árbitros y al final hemos disputado el partido con un balón distinto (blanco) al que utilizamos en el calentamiento. Al margen de eso, el Barça fue mejor".

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