Ciclismo | Presentación del Tour 2004

El Tour inventa la crono a Alpe D?Huez

La Grande Boucle sorprendió con la cronoescalada a la mítica cima. Lance Armstrong y los españoles, muy contentos por el próximo recorrido

<b>ESPECTACULAR.</b> El próximo 21 de julio se vivirá una excepcional cronoescalada a Alpe H’Huez y a sus veintiuna curvas.
Chema Bermejo
Actualizado a

Cuando la organización del Tour presentó la cronoescalada de Alpe d’Huez, la cámara captó un primer plano de la cara de Armstrong. Se le veía muy concentrado. "Aquí es dónde debo decidir la carrera", decían sus ojos. El Tour que menos secretos parecía albergar, por las filtraciones de su recorrido, resultó ser el más sorpresivo, especialmente por la inclusión de esa etapa soñada por todos los escaladores: la cronoescalada a Alpe d´Huez.

Asaltado por los periodistas, Armstrong no ocultó que esa etapa es clave. Y no lo dijo, pero es una gran ventaja para él respecto a Jan Ullrich. El alemán demostró este año que le puede derrotar en una gran contrarreloj llana, pero siendo de subida, Lance tiene ventaja.

Pero no sólo le gusta a Armstrong. Iban Mayo no disimulaba su sonrisa. Le han cambiado el sufrimiento de 50 kilómetros por el llano, por 15 de ascensión a la cima en la que conoció la gloria el pasado julio.

Mayo, Zubeldia y Sastre eran los únicos españoles presentes en el Palacio de Congresos de París, abarrotado en la presentación. Pero seguro que cuando conocieran la noticia también se les iluminaron los ojos a Beloki, a Heras, a Sevilla...

Habrá pavés. Pero cuidado, este Tour no sólo va a ser Alpe d’Huez. Habrá muchos obstáculos. La tercera etapa es un compendio de las clásicas. Tiene el Muro de Grammont (Tour de Flandes) y un par de tramos de pavés (París-Roubaix). Peligrosísima. Como los 237 km de viaje por el Macizo Central (10ª etapa), por un terreno de continuas subidas y bajadas. En una jornada parecida Jalabert hizo temblar a Indurain en el Tour 95.

Los Pirineos ofrecen dos grandes etapas, la primera con llegada a La Mongie (a 4 km de la cima del Tourmalet), y la segunda un maratón de 217 km y seis puertos. Junto a Villard de Lans, son las únicas tres llegadas en alto (sin contar la cronoescalada, claro).

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Aparte de Huez, los Alpes ofrecen otras dos jornadas descafeinadas. Los grandes puertos quedan lejos de meta. Y al final, el penúltimo día una supercontrarreloj de 60 km para terminar de poner las cosas claras.

Este último es de los pocos puntos en el que el Tour ha sido fiel a sus tradiciones. Por una vez, la organización ha sido innovadora en el recorrido y ha presentado un trazado que parece garantizar la igualdad y la emoción. Hasta que lleguen Alpe d’Huez y la última crono para poner a cada uno en su sitio.

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