Yo digo Juan Mora

La madre de todas las cronoescaladas

Juan Mora
Importado de Hercules
Actualizado a

Meter una contrarreloj de 15 kilómetros en el Alpe d’Huez es rizar el rizo de la dificultad. Necesario, por otra parte, dado que las fuerzas tienden a igualarse en la montaña, ahora que la preparación de todos los ciclistas es óptima, las tácticas de equipo impiden que el pelotón se rompa desde las primeras rampas y el asfaltado de las carreteras hace más suaves las pendientes. La inclusión de esa cronoescalada pavorosa parece un deseo de recuperar el ciclismo a la antigua, cuando sobre la alta montaña se escribían epopeyas, nacían ídolos y provocaba auténticas escabechinas en la general.

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La novedad de esta madre de todas las cronoescaladas (hasta que se haga la del Angliru) introduce un elemento más de incertidumbre en lo que será la gran pregunta de 2004: ¿Ganará Armstrong su sexto Tour? Armstrong nunca ha fallado en el Alpe d´Huez, es más, en las tres veces que lo ha subido adquirió la ventaja necesaria para asegurarse la victoria final. Es un gran contrarrelojista y un gran escalador. No hay corredor en el mundo que reúna ambas características. Se le pide, sin embargo, que lo siga demostrando en un ejercicio de suprema exigencia ahora que inicia su declive.

Armstrong ha demostrado que es el mejor escalador en el Tour, pero siempre rodeado de una guardia pretoriana que supo elegir bien: Heras y Rubiera nada menos. Las imágenes que tenemos de Armstrong en las ascensiones son Rubiera primero despejándole el camino y después Heras marcándole el ritmo apetecido. ¿Qué será capaz de hacer sin ellos? Seguramente ganar también, pero a lo mejor sin tanta ventaja. Y si no ganara, puede haber diferencias de tal magnitud que permitiera a cualquier otro buen escalador afrontar la crono del penúltima día con tranquilidad. A ellos se les ha abierto el cielo.

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