Entre la NBA y la ACB no hay duda
El Madrid quiere irse a la NBA. No es una quimera. Será un hecho en cuanto la NBA abra sus puertas a Europa. Ya hay fecha para ello: 2007. La NBA quiere al Madrid porque su denominación de origen no tiene parangón en el mundo, y el Madrid quiere ir a la NBA porque entonces sí podría fichar a los mejores jugadores del planeta, algo que no puede hacer ahora. Florentino lo vio claro en cuanto Raúl López se le fue. ¿Para qué formar o fichar jugadores si en cuanto salga uno bueno va a irse a la NBA? Como esto es así, hacer aquí una plantilla competitiva es lo mismo que tirar el dinero.
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El Madrid lo ha vivido en sus propias carnes. A los 5.000 millones de deuda que arrastraba (en pesetas, que eran las que circulaban cuando empezaron los números rojos) hay que sumar los 2.300 de la pasada temporada. Eso suponen 43 millones de euros, casi de dólares, el presupuesto de algunos equipos de la NBA. ¿Mala gestión? Por supuesto. Pero también producto de la ficción en la que vive la Liga ACB, orgullosa de pagar un sueldo medio a los jugadores de 50 millones cuando es una competición que apenas genera ingresos y que se celebra ante la indiferencia de la sociedad.
Una competición que acabará el mes después de haber jugado un día sí y otro casi también (19 días de 27), con hasta seis horarios distintos en una jornada, entre equipos de difícil identificación por el continuo movimiento de sus plantillas, y en la que, además, no pasa nada hasta los playoff, está condenada a ser minoritaria. La ACB ha copiado el modelo NBA, pero ese ha sido su pecado. Ese modelo funciona en Estados Unidos, pero ha fracasado en España porque las emociones y los gustos son muy distintos. Y como la NBA funciona y la ACB, no, el Madrid lo tiene muy claro.
