Al fútbol le sale competencia... puntual
La semana pasada fue Ferrero; la anterior, Astarloa; hace un mes, la Selección de baloncesto, hombres y mujeres; en verano, los atletas medallistas en los Mundiales; durante todo el año, Fernando Alonso. ¿Se dan cuenta de que nuestro deporte se va llenando de nombres propios? ¿De que los lunes hay motivos para hablar de algo más que de fútbol? ¿De que todas las semanas aparecen audiencias millonarias de otros deportes en el audímetro? A lo mejor estamos ante el inicio del fin del monocultivo del fútbol. Todos nos beneficiaríamos de esta oferta plural que se nos presenta.
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No se trata de ganar al fútbol. Para nada. El fútbol está muy bien inventado, mantiene vivas las emociones durante toda la temporada, es aceptado mayoritariamente y nada que objetar. Los otros deportes sólo pueden competir con él en momentos puntuales. Hay ejemplos precisos: final del Eurobasket, de Roland Garros, del Mundial de Balonmano, Mundial de Ciclismo, etapas reinas del Tour y la Vuelta, determinados Grandes Premios de Fórmula 1 y Motociclismo, carreras muy concretas de los Mundiales de Atletismo... Entonces la expectación que levantan están a la altura del fútbol.
Como cada vez hay más momentos de éstos, es motivo de celebración que se nos abra un mayor panorama deportivo. Así, poco a poco, podremos ir superando el monocultivo del fútbol, sin necesidad de plantearle batalla. Cada deporte tiene una pequeña afición de entendidos toda la temporada, que en ocasiones excepcionales se hace multitudinaria cuando se incorporan los aficionados, interesados sólo por el triunfo, la emoción, la gesta. Esto no es malo. Así se hizo grande el fútbol. Lo que hace falta es que los deportes minoritarios nos den más momentos de los que hablar. Como este año.
