Liga de Campeones | Deportivo 1 - Mónaco 0

El príncipe Fran

El Deportivo se llevó un triunfo apretado en presencia de Alberto y Rainiero de Mónaco. Tristán volvió a marcar

<b>TAMBIÉN MARCA DIEGO</B>. Tristán esta vez fue titular y, después de intentarlo varias veces, consiguió el gol del triunfo cuando parecía imposible.
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Ante un buen equipo, con una grada volcada y un delantero recuperado (el retorno de Tristán ya es un hecho), el Deportivo escribió otra página exitosa en Europa. ¿Y saben quién la escribió? Fran, por supuesto.

Da gusto ver un partido en el que ningún equipo bilardea. Deportivo y Mónaco piensan y viven para el gol. Hecho que quedó claro en todo momento, aunque el once monegasco anunció escepticismo. Prso, llamado a acompañar a Morientes en la punta, se quedó en el banco y Deschamps desabrochó de la banda a Giuly para situarle junto al ‘Moro’. Morientes, en su versión francesa, hace justicia al dorsal que luce, el ‘10’. Trabaja más en la elaboración de las jugadas, se descuelga con frecuencia y abre pasillos a sus compañeros. Eso último fue aprovechado en varias ocasiones por Giuly, un tipo con tanto desparpajo a la hora de encarar como desubicado se encuentra en los dominios de los arietes. El Deportivo, por su parte, asumió su rol en el encuentro. Tenía que ganar para sumar tres puntos que le aupasen al liderato y se metió rápido en faena. El Mónaco, en un hecho de agradecer en este fútbol de muchos policías y pocos ladrones, optó por marcar a Valerón en zona, como había anunciado su técnico el día antes (al César lo que es del César).

El primer cuarto de hora ofreció el panorama que Riazor, al principio más frío que de costumbre sin los Riazor Blues, esperaba. El Depor asediaba y las ocasiones empezaron a sucederse: Luque, Tristán, Víctor... Pero había algo que no aparecía en el guión coruñés, la peligrosidad de las contras del Mónaco. En una de ellas, Morientes batió a Molina, pero De Bleeckere lo anuló por un discutible fuera de juego. Antes se había comido un claro penalti a Tristán; quizás decidió aquello de lo comido por los servido. En los blanquiazules el balón corría con sentidiño, pero faltaba algo. Diego Tristán, oculto entre los centrales, no encontraba pasillos para trabajar el desmarque. El Depor salía a pasear con las más guapas, pero los besos se los robaba el Mónaco. Así se llegó al descanso.

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La segunda parte amaneció igual, algo que no le gusta a Jabo. Giuly empezó a dejarse caer al costado de Romero y Morientes se disfrazó de madridista; es decir de nueve de área. Entonces Fran suplió a Luque. La idea era buena. Con Valerón y el capitán (tanto monta, monta tanto) el Depor tenía a dos lanzadores en el campo, pero el plan se fue al limbo minutos después. Irureta sacrificó al canario y puso en liza la contundencia de El Rifle Pandiani. Riazor jugó de enganche y llenó esos 25 metros, que se quedaron huerfanos con la salida del de Arguineguin. Fran desequilibró el status quo con su calidad y movilidad. Así, un servicio del de Carreira fue rematado de tacón por Diego Tristán, pero una mano salvadora de Roma evitó el gol. El corazón de Riazor, esta vez sí, y las ganas locales arrinconaron a los monegascos. Y tanto va el cántaro a la fuente que al final Tristán (por fin Tristán) marcó...

El detalle: Ramo de flores para Ríos

Riazor rindió homenaje a Manuel Ríos. Fran, en nombre de afición y equipo, llevó un ramo de flores al asiento que siempre ocupaba el fallecido.

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