"Siempre están con quejas y llorando"
Alfaro valoró las críticas de Arzu como excusas y justificaciones

La dureza con la que se empleó Arzu sobre las maneras y las formas de jugar al fútbol de Pablo Alfaro y Javi Navarro tuvieron ayer respuesta. El capitán del Sevilla inició su presencia ante los medios de comunicación con la sana intención de pasar página y olvidar cuanto antes las críticas que le llegaron desde Heliópolis. No obstante, Alfaro, desde su primera palabra, dejaba entrever que no decía lo que pensaba. Su discurso se fue calentando, hasta no aguantar más. Cuando le preguntaron por la posibilidad de que hubiera hecho penalti a Rivas, fue rotundo: "Es una falta de Rivas. Es un tranvía que me atropella y me lleva por delante... Es lo de siempre. Siempre más quejas del árbitro, de los rivales, más quejas, más quejas..., siempre llorando. Me suena como a otros años. Varios años sin poder saborear un triunfo es algo que va pesando. Me apunto como la temporada pasada a empatar en casa y ganar en su campo".
"No me gustaría ponerle ni una mancha negra al espectáculo tan bonito del que disfrutamos el pasado domingo. Sevilla dio una lección, lo demás es desviar la atención", comentaba Alfaro, quien no entendía las palabras de Arzu: "¿Mala intención? Por favor, llevo en Primera División 14 años y no 20 minutos. Todos jugamos al límite y si te pasas hay un señor de negro". Y un dardito: "Hubo pocas tarjetas y no sé quién las vio...". Curiosamente, uno de los amonestados fue Arzu. Alfaro continuaba su mensaje intercalando mensajes envenenados con la resignación. "Ya estoy acostumbrado a escuchar estas cosas. Unos llevan la cruz en Semana Santa y otros, como yo, todo el año", decía el sevillista para volver inmediatamente a las indirectas: "Hay que saber medir las palabras, sobre todo en los medios de comunicación. Cuando se lleva poco tiempo hay que aprender de los más veteranos. Hay que respetarse y en el campo defender cada uno lo nuestro".
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Alfaro, al igual que Caparrós, utilizó el tema del carácter y la casta para golpear al Betis: "No supieron rematarnos. Y a este equipo o lo machacas o se vuelve a levantar otra vez con raza, casta y fútbol. Pero ese es el Sevilla y lo que tiene. Si ellos no cuentan con esto es su problema. De todas formas, no sólo se puede hablar de casta porque el tanto de Antoñito fue un golazo".
Por último, aclaró el roce con Joaquín: "Fue un calentón. El árbitro ya había pitado y él me hizo un caño. Esos gestos nos duelen a los futbolistas. Pero el ángel de la guarda me hizo que estuviera comedido".