Una gran final
Ferrero-Massú, final del Masters Series de Madrid. Así, a primera vista, parecería que a Ferrero se las han puesto como a Felipe II. La verdad es que se lo merecería. Un número 1 del mundo y firme aspirante a ganar la Carrera de Campeones sería lógico que recibiese todas las facilidades para llegar lejos en el Masters Series de su país. Incluso sería bueno para el éxito del propio torneo, que ha resistido sin daño aquella final no jugada entre Agassi y Novak por lesión de éste. Ahora sí habrá final y todo indica que con apoteosis, porque a Ferrero no se le puede escapar la victoria.
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«Si ha estado más o menos despejado el camino de Ferrero hacia la final, es discutible. Contra Ferreira estuvo KO con dos bolas de partido en contra. Una mala tarde, y adiós. En los torneos de tenis no hay una segunda oportunidad. Por eso Roddick cayó eliminado. Ferrero-Roddick era la final prevista, pero el niño estadounidense cayó eliminado. Massú, ese chileno que empezamos a conocer ahora, le ganó. Si fue capaz de ello, cuidado con él. En el tenis, quien llega a la final lo hace por méritos propios. Otra cosa es que luego la presión juegue en su contra y se le encoja el brazo.
«La presencia de Massú sorprende, pero tampoco devalúa el torneo. Menos palmarés tiene Verkerk y jugó la final de Roland Garros. Y menos aún Fish, y le disputó a Roddick una final de Masters Series, la de Cincinatti. Más nombre tiene, por supuesto, una final Hewitt-Kuerten, que fue la primera del año de la categoría Masters Series en Indian Wells, pero a la postre es peor que la de hoy. Hewitt es ahora mismo el jugador número 10 del año y Kuerten, el 16. Ferrero y Massú, en cambio, son dos jugadores en progresión y ambiciosos. Uno lo quiere todo; el otro, un sitio entre los grandes.
