Tenis | Masters Madrid

El número 1 ante la vaca sagrada

Ferrero confirma su liderato mundial ante Srichaphan y juega hoy la semifinal contra Federer, el campeón de Wimbledon, que eliminó a Feliciano López.

<b>IMPARABLE.</b> Juan Carlos Ferrero demostró ayer por qué es el número uno del mundo y no dio ninguna opción a Paradorn Srichaphan en su partido de cuartos de final.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

S e admiten preguntas. ¿Por qué ganó Ferrero con tanta facilidad a Paradorn Sri-cha-paam? Respuesta A: porque el peloteo y el saque del número uno, que ganó el 96% de puntos con su primer servicio, bajaron a la tierra, o a la goma, al budista tailandés. Y respuesta B: porque el servicio de lavandería del asiático no da más de sí.

El buen pueblo tailandés sabe que Srichaphan, pam-pam, el de los golpes y los pies planos, gusta de jugar los partidos importantes con un humilde polo rojo azafrán que ni siquiera lleva las barras de su patocinador, Adidas. Todo, porque el rojo es, para los budistas tailandeses, el color simbólico de la tierra, de la suerte, del domingo y de la victoria. ¿Son budistas o soviéticos...?

Pero, asómbrese el pueblo, Srichaphan sólo tiene un (1) polo rojo: el mismo con el que ganó su primer torneo ATP, en Long Island.Y sólo permite que se lo lave su padre, Chanachai, con el que comparte correrías y pasaporte diplomático. El buen Chanachai lava a mano el polo de la tierra, de la victoria y de la suerte. El amuleto textil no pasa por lavadoras de hoteles, por miedo a un descuido o a sabe Buda qué. Y como el tiempo no ha ayudado en Madrid desde que se fue Su Santidad el Dalai Lama, el humilde polo rojo azafrán de Srichaphan no estaba seco ayer. ¿No podía haber dejado aquí el Dalai Lama una túnica azafrán de repuesto...?

Así las cosas, y con Srichaphan vestido de negro, verde y blanco, Buda le castigó con un regalo de infierno por tantos problemas de lavandería y de aprovisionamiento: Ferrero ganó en el primer set el 100% de puntos con su primer saque. El peloteo del número uno era inatacable para el pasivo Srichaphan.

Superclase. A paso de escuela y gobernando la altitud de Madrid, Ferrero dominó el primer set. En el segundo, su porcentaje de puntos con el primer servicio descendió... hasta el 94%. Total, 96%. El pacifista Srichaphan, dejado de la mano de Buda y del servicio de lavandería, no se decidió a agredir. Resultado: número uno fetén para Ferrero. Y ahí llegó la vaca sagrada. ¿La vaca o el vaquero?

Roger Federer, el campeón de Wimbledon, es un superclase. Hay que serlo para prestar el nombre de uno a una firma de cosméticos... a la vez que se cría una vaca en casa, que es lo que hace Federer. Después, dicen que si gana Wimbledon: los mismos que sostienen que la hierba es para las vacas. Pues sí: en tenis, Federer es una vaca sagrada a la que van haciendo cada vez más aguerrida el extraño gurú sueco Peter Lundgren y el tremendo preparador físico Pierre Paganini, un italiano que trabaja... con los suecos.

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Y, como en Wimbledon, las balas y las bolas de cañón, las cannonballs de Feliciano y su revés cortado, se mellaron ante el compacto superclase del cantón alemán. Feliciano perdió su saque una sola vez en todo el partido: y le costó el torneo.

Tras ganar el primer set, Feli tuvo 0-40 sobre el servicio de Federer con 4-4 en la segunda manga. La vaca sagrada de Wimbledon se enfureció, ganó el set en la muerte súbita y rompió el saque inicial de Feliciano en la tercera manga: los puntos importantes. Hoy, Ferrero y Federer. El número uno y el superclase.

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