Madrid descubre con pasión el tenis
Madrid se ha volcado con el tenis. Tal es así, que el público vive con pasión los partidos. Ya no se trata sólo de ver a la gente guapa que acude en cada jornada, sino de entusiasmarse con el juego de Ferrero, de Moyá o de Feliciano, elegidos por aclamación popular ídolos de este Masters Series. Esto molesta a los rivales. Los espectadores forman parte activa de los encuentros y provocan que se les encoja el brazo a la hora de ganar. Ferreira y Gaudio fueron víctimas de la fogosidad del público, cuando les hizo perder la concentración en momentos claves y acabaron derrotados.
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Ferreira se ha quejado. Razón no le falta. Es feo que el público se solace ante sus errores y le silbe cuando va a sacar. Sin embargo, el comportamiento obedece a momentos puntuales. Si Ferrero tiene perdido el partido y de repente lo remonta, es lógico que desde las gradas se viva el partido con más pasión y se inclinen incondicionalmente hacia el jugador de casa. Mayor presión hay que soportar en la Copa Davis y nadie se rasga las vestiduras por ello. Si en Madrid el público toma partido, será una de las características de su torneo, sin que su comportamiento se pueda calificar de vergonzoso.
Corretja perdió ante Federer y no pasó nada. Cuando un rival es superior, se le reconoce y en paz. Y cuando hay dos españoles sobre la cancha, como sucedió ayer, que gane el mejor. Ahora, si el público puede contribuir, dentro de la medida de sus posibilidades, a que la victoria sea para uno de sus ídolos, quieto no va a estar. Hoy se volverá a ver, y Srichaphan primero, y Federer después, tendrán que sufrir las consecuencias si no son capaces de demostrar su superioridad. Madrid ha descubierto el tenis y éste sale ganando. ¿Dónde si no el pabellón se llena a reventar desde la segunda ronda?
