Becks pone punto y final a la frivolidad
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Se acabó ser un showman a cualquier precio. Beckham ha dado carpetazo a la locura del Spice Boy. Basta ya de poses, de sesiones fotográficas, de imágenes fashion. Punto y final a la frivolidad, extraordinariamente pagada, eso sí. Becks se ha cansado de dar vueltas al mundo con sonrisa profidén. Le ha llegado la hora de filtrar su agenda, para eliminar los brindis al sol en cualquier punto remoto del planeta. David Beckham quiere ser, sobre todo, futbolista. La única sonrisa que mostrará en adelante será la de un jugador feliz, ganador, comprometido con el club blanco y centrado en cuestiones de balón. El rubio de oro ha descubierto el fútbol en esencia pura desde que está en el Bernabéu. No necesita repicar en más campanarios para hacerse notar. No le urge disfrazarse de nada para asegurar una vida cómoda a sus nenes. Quiere fútbol y sólo fútbol.
Reducir con cuentagotas los numeritos comerciales es prácticamente un cambio de vida para la familia Beckham. Un gesto valioso viniendo de una megaestrella del márketing. Es como si Ronaldo renunciara a bailar samba. Por eso el Real Madrid sabe que se trata de una gran noticia para la salud del equipo y, además, un ejemplo de cara al vestuario. El jugador inglés viene dando una lección de seriedad con su rendimiento, respondiendo a las maldades que el encasillaron como un fichaje de perfil mercantilista. Un burdo lanzador de faltas. Es un pedazo de futbolista, capaz de liderar a este Madrid en cuanto aprenda las cuatro palabras en castellano. De momento, Queiroz ya le ha dado la batuta en el centro del campo como referente del equipo. Será por algo. Será porque día a día Becks está enamorando un poco más al madridismo.