Tenis | Masters de Madrid

Feliciano pega más que Philippoussis

En un partido futurista, el zurdo toledano abatió al número dos de Australia en la final de la Copa Davis y le superó incluso en puntos directos de saque

<b>BOMBARDEROS.</B> Philippoussis (en la imagen) y Feliciano ofrecieron un duelo de saque y resto.
Alejandro Delmás
Importado de Hercules
Actualizado a

Siempre es un shock cuando te pones a pocos metros de ello. Nada de televisión: a su lado. Las mujeres emiten gemidos audibles. Los hombres les miran, primero, hacia arriba. Y luego, hacia abajo, convencidos una vez más de su inferioridad. No escribo de los jugadores del Real Madrid, sino de atletas tan sexy como Mark Philippoussis y Feliciano López. Para las damas, los guardianes del séptimo cielo. Para el pobre machito ibérico, los Príncipes de las Tinieblas.

Y, en realidad, y por guapos y altos que sean son los príncipes del estacazo y tentetieso; algo habrá que decir, demonios. Los balazos de Philippousis demostraron que al marcador de velocidad del Rockódromo le crepitan los fusibles cuando la bola viaja 220 o más kilómetros por hora: normal... aunque insuficiente para ganar a Feliciano.

Mark Philippoussis, propulsado por su tatuaje de Alejandro Magno en el descomunal hombro derecho, perpetró 14 aces, uno de ellos a 220 Km/h. Pero Feliciano firmó 17 de esos saques directos: con el último ganó uno de esos combates que a muchos les hacen detestar el tenis moderno. Pero que enseñan a la multitud lo que son capaces de hacer atletas tan bellos, tan fuertes, tan atómicos: Vania Millán suspiraba ayer por su foto con Feliciano. Ya te vale, Ronaldo. Philippoussis (1.94, 93 kilos) fue declarado por los gurús de People Magazine uno de los hombres más atractivos del mundo en el año 2000. Después hizo por ahí con Anna Kournikova lo que ahora hace Enriquito Iglesias. Que les aproveche a todos.

Esencialmente, el combate de los guapos cañoneros sirvió para anunciar debate cara a la final de la Davis. Feliciano puede jugar con Moyá. No es comparable lo que está pasando en el Rockódromo con lo que puede pasar sobre la hierba de Melbourne Park, del 28 al 30 de noviembre, ante 20.000 fanáticos aussies. Pero algo hay ya seguro: López no desentonaría allí. Para nada.

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Melbourne. Los golpes que Philippousis, hijo predilecto de Melbourne, propina a la bola llevan un mensaje demoledor. Transmitidos a una persona, a esa velocidad, producirían el coma instantáneo. Los de Feliciano son una muerte súbita cuyo dolor se intensifica con la aguja del revés cortado. Para que Feli gane Wimbledon necesita pegar más con ese revés. ¿Y en Melbourne...?

Feliciano ganó por resistir saques entre 215 y 220 km/hora y por exprimir el físico de Philippoussis, con alguna grieta cervical. Hoy vuelve a jugar. Como Costa, más listo que González. Como Alejandro Corretja. Llegan Ferrero y Moyá. Y Beckham. No se pongan a su lado, que después no hay quien les reste.

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