No pasará inadvertido

Para muchos de los que lo vivieron, los minutos de aquella tarde del 7 de mayo de 2000 debieron ser de los más largos de sus vidas. Aún recuerdo a Radomir Antic y a su ayudante, Kunovac Resad; al gerente de la entidad, Clemente Villaverde, y a los directivos Miguel Pérez y Lázaro Albarracín en el túnel de vestuarios del Carlos Tartiere. Ninguno hablaba y todos tenían la mirada perdida. Los jugadores estaban dentro del vestuario, una vez consumado el descenso. Minutos antes casi todo el que estuvo presente en el desaparecido feudo ovetense se sintió en parte culpable del descenso rojiblanco. Nadie tuvo la culpa, pero todos lo sintieron casi como propio. Todos menos uno.
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Luis Aragonés se sentó en la sala de prensa del Tartiere. Con el gesto serio de siempre dijo: "No he tenido tiempo de pensar en el Atlético, ya que mi obligación era conseguir la victoria para el Oviedo". Así lo sintió Luis y así lo sentirá si gana el domingo en el Manzanares. El técnico no entendió en aquella histórica fecha de sentimentalismos y no lo entenderá tampoco en el choque de esta próxima jornada.
Para Luis también será un partido especial, aunque el técnico reiterará durante la semana que es un partido más, con sólo tres puntos en juego. Pero en el Calderón Luis no es una persona que haya pasado inadvertida. Tiene amigos y detractores. Habrá los que hagan por verle y los que huyan de él. Y luego hará lo de siempre: intentar ganar, pese a que el rival sea el Atlético.