Llega el número 1
Corretja-Nadal y Zabaleta-Feliciano López, partidos estelares en la apertura del Masters madrileño, que decidirá el primer lugar de la lista mundial


Cuando la ATP planteó aquella campaña polémica que hablaba de New Balls, Pelotas Nuevas, algunos veteramos se mosquearon. Seguramente, los ingenieros publicistas de la organización del tenis profesional, pensaban en un torneo como éste: sin viejos zorros de Las Vegas casi cuarentones como Andre Agassi. Sin cuervos australianos gruñones, como Lleyton Hewitt. Pero con la lucha por el número uno al final de una semana de tenis que tiene mucho de pelotas y algo de boxeo. Perdón: ¿Boxeo...?
Pues sí. En el boxeo hubo un número uno, Muhammad Ali o Cassius Clay, que construyó un imperio a base de un delicado sistema nervioso que le permitía sobrevivir a los mazazos de paquidermos como Liston, Frazier y Foreman. No había alternativa: si el cuello de Ali era capaz de esquivar los garrotes humanos que esos hombretones usaban como puños, Ali era campeón y número uno. Lo contrario equivalía a su demolición inexorable.
El número uno del tenis actual, Juan Carlos Ferrero, es alguien tan distinto al viejo Ali como el buen Dalai Lama a quien suscribe. Pero el peso medio Ferrero se parece al Más Grande del boxeo en que su secreto para ser número uno nace en cómo esquiva, mortifica, distorsiona, trampea, guerrea, devuelve, hipnotiza y burla los disparos que le llegan de sacadores asesinos: Roddick, Dent, Philippousis...
Si la habilidad de Ferrero es suficiente para restar, digerir y asumir ese castigo, Ferrero es el número uno. Si no, sale molido a palos de ese cuadrilátero que también es una pista de tenis: le pasó ante Roddick en la final del US Open y ante Taylor Dent en Bangkok. Al gigantesco grecoaustraliano Philippousis, que ha viajado con un collarín ortopédico especial para ahorrarse problemas cervicales, se le conoce como Scud, nombre de misil. En la Copa Davis verán por qué. Y aquí también, claro.
Noticias relacionadas
Moyá. Aquí hay asuntos significativos, entre los ecos de Davis que van llegando de Australia y el impulso de Moyá en busca de plaza para la Masters Cup de Houston. Está el macizo Federer, imposible para todos en Wimbledon y para Moyá ayer en Viena. Y Ferrero y su némesis de Nueva York: Andy Roddick, que en Flushing Meadow fue como el mejor Frazier, amenazando con devorar los órganos vitales de Ferrero gracias a servicios más allá de los 220 kilómetros/hora...
Hay combates: hoy mismo. Alex Corretja, que debe decidir si es presente o es pasado, ante la viva encarnación del futuro: Rafael Nadal. Corretja y Nadal jugarán muy poco antes de que se enfrenten Feliciano López, el guapo Terminator zurdo, y Mariano Zabaleta, el argentino de los calambres... milagrosos para España en Málaga. Llega el número uno. Será el rey de la jungla del saque o el Dalai Lama del resto.