Yo digo Juan Mora

La ciencia amenaza la épica

Juan Mora
Importado de Hercules
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«Se celebra en Atenas un congreso médico de Ciencias del Deporte y desde allí nos llegan vaticinios preocupantes: "Todas las investigaciones permiten pensar que dentro de algunos años se podrá reconocer a un campeón a partir del momento de su nacimiento". Los avances de la ciencia harán visibles, según hizo saber el doctor John Holloszy, "los genes que hagan correr más rápido, saltar más lejos o ser el más fuerte". Es la confirmación de que caminamos hacia un deporte robotizado, en el que ya no quedará más que programar el destino que aguarda a esos bebés.

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«Ante esta noticia me vienen a la cabeza las imágenes de nuestras gloriosas jugadoras de la Selección de baloncesto. Remontaron 18 puntos ante Polonia no porque tuvieran genes de campeonas, —si fuera así hubieran sido ellas quienes fueran ganando por 18—, sino porque, en un determinado momento, les entró tal arrebato de coraje, de casta, de furia, que rememoraron los cañonazos de Agustina de Aragón a los franceses. Y gestas como éstas son posibles porque el deporte tiene mucho de épica. La ciencia nos la quiere quitar. Tan empírica ella, ignora que hay otros factores no medibles.

«Por ejemplo, la mentalización, la concentración, la capacidad de sufrimiento, el deseo de ganar, la casta. Son cualidades que hacen al campeón... o que acaban con él. ¿Cuántos deportistas hay que con tesón han alcanzado metas que parecían fuera de su alcance? ¿Y cuántos talentos con unas condiciones prodigiosas no llegan a nada porque les puede la presión? Los primeros, al parecer, forman una estirpe en vías de extinción. ¿Con qué moral podrán entrenarse si saben que no tienen esos genes privilegiados? De los segundos vamos a crear una legión de fracasados. Me quedo con el deporte artesanal.

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